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lunes, 28 de diciembre de 2015

Dmitri Lavrinenko, el mejor tanquista de la IIGM


La derrota de Wehrmacht a las afueras de Moscú en 1941 fue un momento decisivo en la Segunda Guerra Mundial. El Ejército Rojo resistió al cruento combate y evitó batirse en retirada. Pero tuvo que pagar con cientos de miles de vidas. Entre estas vidas estaba la de Dmitri Lavrinenko, el tanquista más eficiente en todo el periodo de guerra. En dos meses y medio de luchas a bordo del legendario tanque T-34, este soldado destruyó 52 tanques.
Dmitri Lavrinenko nació en el pueblo de Besstrashnaia, en la región de Kuban, en 1914. Su padre era partisano y murió durante la guerra civil, así que su madre lo crió sola. A la edad adulta, después de acabar sus estudios, Dmitri comenzó a trabajar en una escuela, pero este trabajo le duró poco: se alistó de manera voluntaria en el ejército y, en el año 38, acabó la escuela de blindados. Según el comandante de su compañía, a Lavrinenko “le encantaban los vehículos militares y tenía prisa por aprender a usarlos”. Tenía una puntería excelente independientemente del arma con la que disparase; sus compañeros decían de él que tenía “ojo de francotirador”.
 Un maestro de la táctica

El teniente Lavrinenko llegó al frente oriental tras haber adquirido experiencia en otras campañas militares, de modo que enseguida le asignaron el mando de un pelotón de tanques.

Sin embargo, debido a los constantes traslados, su tanque quedó fuera de servicio antes de poder combatir. El ‘dulce y bondadoso’ teniente Lavrinenko (como lo describían sus amigos) mostraba su carácter cuando la cosa iba de tanques. Los vehículos defectuosos solían destruirse de inmediato para que no acabaran en manos del enemigo. Sin embargo, cuando se le ordenó destruir el suyo, el teniente decidió desobedecer y gritó que “no enviaría su tanque al cementerio”; prefirió llevarlo a reparar. Más tarde, el pelotón recibiría una partida de T-34 nuevos, a lo que Lavrinenko comentó: “Ahora Hitler sabrá lo que es bueno”.
Las características del nuevo vehículo en comparación con el anticuado BT-2, que acababa de regresar del taller, causaron impresión. Cuando los tanques enemigos comenzaron ‘planchar’ las trincheras, el ejército envió cuatro unidades 34 comandadas por Lavrinenko para apoyar a la infantería. Según los datos del Ejército Rojo, su equipo acabó entonces con 15 tanques.

Los historiadores lo bautizaron como el ‘maestro de la táctica’. Antes de cada combate, estudiaba atentamente la dirección del ataque y se camuflaba. Por ejemplo, durante la Batalla de Mtsensk, “camufló sus tanques con cuidado y colocó en posición un tronco que se parecía a los cañones de los blindados. Demostró una gran astucia, pues los fascistas abrieron fuego contra los falsos objetivos. Entonces Lavrinenko dejó que los nazis se acercasen hasta una distancia prudente y abrió un fuego fulminante desde la emboscada”, recuerda el general del ejército Dmitri Leliushenko.

De visita en la peluquería

En octubre del 41, los alemanes enviaron un batallón a Sérpujov, ciudad situada a tan solo 100 km de Moscú. Al descubrir la presencia de la columna, la telefonista de guardia avisó al comandante de la ciudad. Al recibir la noticia, este se sintió perdido: solo contaba con un batallón de niños y un puñado de ancianos.

Pero alguien le dijo que en la peluquería había un rezagado del batallón de unidades Т-34. El comandante corrió a ver a Lavrinenko. “Tenemos combustible y munición, estoy preparado para enfrentarme a los alemanes. Enséñeme el camino”, sentenció el tanquista.
Encontró una brecha en medio de un enorme campo, escondió allí el tanque y, después, se sentó tras el cañón. Como no temía acercarse al enemigo, dejó que este se acercarse a una distancia de entre 150 y 400 metros; esta vez el impacto sobre el primer carro de combate fue totalmente inesperado. El tanque se incendió y le cerró el paso a los demás.

Tras derribar otros dos tanques, Lavrinenko arrancó y comenzó a embestir contra toda la columna hasta que llegaron los refuerzos. Como resultado, los alemanes los capturaron como prisioneros y se llevaron las armas y los documentos de valor.

“No tengo intención de morir”

El tanque de Lavrinenko se incendió en tres ocasiones. A pesar de ello, a sus colegas les parecía que el teniente era indestructible, casi inmortal. “Por mí no os preocupéis. No tengo intención de morir”, escribió Dmitri a sus parientes en noviembre del 41.

19 días después, murió a causa de una mina: tras vencer en la batalla de turno, salió del tanque dispuesto a informar a sus superiores cuando se vio rodeado en medio de un bombardeo. La batalla número 28 fue la última para él. Lo enterraron en el lugar donde fue abatido, junto a la carretera. En 1967, un grupo de escolares encontró su tumba y, solo en 1990, Dmitri Lavrinenko recibió la condecoración de Héroe de la Unión Soviética a título póstumo.

domingo, 10 de mayo de 2015

Svyaschénnaya Voyná – Guerra Sagrada (Canción Soviética Antifascista)






Svyaschénnaya Voyná, la Guerra Sagrada en castellano, es una de las canciones más famosas de la Segunda Guerra mundial, o como se conoce en las antiguas repúblicas socialistas soviéticas, la Gran Guerra Patria.

La letra fue compuesta durante los primeros días de invasión de la Alemania Nazi, el compositor de la letra fue Vasili Lébedev-Kumach y de la música Aleksandr Aleksándrov, fundador del Coro del Ejército Rojo y compositor también del Himno de la Unión Soviética.

La primera vez que se cantó la canción fue el 26 de Junio de 1941, en la estación de ferrocarril Bielorusski de Moscú, fue cantada por el coro del ejército rojo para arengar a las tropas que partían al frente.

La canción es una llama para todo el pueblo soviético, para que luchasen contra los invasores fascistas.

Hoy dia es un himno de Guerra y Resistencia contra el Fascismo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La Bella Bestia


Hace unos meses el Programa de la cadena Cuatro, Cuarto Milenio nos presentaba el Libro de don Alberto Vazquez Figueroa.

Una novela que relata la vida y muerte de la mujer mas sanguinaria de la historia de la humanidad, una mujer que diariamente asesinaba a cientos de personas en los campos de concentración Nazis y que tras asesinar se iba con el resto de sus camaradas de picnic al campo. Finalmente tras la caída de los Nazis seria ahorcada por sus crímenes contra la Humanidad

Les dejo el fragmento del programa, donde ademas el bueno de Alberto Vazquez deja varias perlas de su pensamiento sobre nuestra actualidad que no tienen ningún desperdicio.




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