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lunes, 9 de junio de 2014

¿Quiénes son los Estalinistas? Y ¿Quiénes son los Reformistas?



“¡Todo lo que hizo, lo hizo al servicio del pueblo. Nuestro padre Stalin ha muerto, pero al recordar su ejemplo, nuestro afecto hacia él hará que nuestros brazos crezcan fuertes hacia la construcción de un gran mañana, para asegurar un futuro en memoria de su magnífico ejemplo!”. 
Salvador Allende

Gente habla de Estalinistas o fundamentalistas de izquierdas, ¿quiénes son?, ¿cómo diferenciarlos del resto?
Desde el circo político y mediático de la Sexta y Cuatro, a diario Público y otros medios, además de publicaciones de ciertas corrientes políticas, hablan del estalinismo y los estalinistas.

¿Quiénes son los estalinistas?

Estalinistas deben ser considerados desde Che Guevara a Pablo Neruda, estalinistas también eran aquellos que murieron o fueron encarcelados durante la guerra civil española, ya que entre otros los comunistas contaban con un gran destacamento de Marxistas Leninistas en el PCE que combatían en primera línea del frente y que después combatirían en la IIGM junto al Ejército Rojo, ahí queda el ejemplo de cámara Lister que acabaría como General del ejército rojo.

Dicen o consideran estalinista, aquel que defiende la obra de Iosif Stalin, aquel que juzga positivamente los resultados de la Unión Soviética bajo su mandato, o cualquiera que no repita mil veces la mentira lanzada primero por la propaganda Nazi, después por un magnate de los medios de Estados Unidos, continuada también por su oposición en el partido y rematada por alguien que si debió ser juzgado por excesos...  Nikita Jruschov.

Esto se trata de enseñar quienes son “los estalinistas” no voy a entrar a defender las críticas contra Stalin en este artículo, mi opinión sencillamente es que Stalin comete errores, pero no los errores creados por la Gestapo sobre millones de muertos, ni por represión en el Partido, o desde que iba a crear un ejército de monos a que enveneno a Lenin he oído incluso. Y además ni siquiera se le juzga dentro de su contexto histórico. 

A pocos les parece importar que gracias a él, esta nota está escrita en castellano y no en alemán, o que fuese junto a Lenin los creadores del primer estado socialista de toda la historia, pero como dije no voy a perder el tiempo hablando del pasado, eso es lo que pretende cierta parte de la izquierda, que nos enredemos y puedan decir que nosotros solo hablamos del pasado y no aportamos nada a la lucha diaria, para acusarnos ante los trabajadores como radicales que añoran un dictador, que un sector de la izquierda venda así al Marxismo quiere decir que o bien son anti-marxistas, o bien en su vida han leído a Marx y no saben de qué trata el marxismo o la propia lucha de clases. 

Se equivoca la persona que utiliza la expresión “Estalinista”.

La expresión estalinista es completamente burguesa, al haber podido crear ese aura negativo alrededor de la figura de Stalin, se traspasa ese aura a la persona a la que se le adjudica el adjetivo de "Estalinista", realmente se trata de Marxistas Leninistas, se les debe llamar Leninistas en cualquier caso.

Stalin tiene muchas obras pero no es el descubridor del Comunismo, esos son Marx y Engels. Lenin finalmente adapta el Marxismo a la época del Imperialismo. Stalin continua el trabajo comenzado por Lenin,  elegido por aplastante mayoria en el Partido, y por ello hay que defender su labor al frente de la URSS, a la que por cierto, con ellos paso de ser el país más pobre del mundo, a la unica potencia mundial capaz de enfrentarse al imperialismo yanqui o ganar al Fascismo Aleman, pero este dato para muchos debe ser un horror, ya que los reformista no ven tal imperialismo americano, al menos los del ultimo partido aparecido en España, los reformistas cuando hay una invasión imperialista la justifican y dicen que Estados Unidos no está haciendo nada raro.
Yo me pregunto cómo una persona de izquierdas puede dar por buena la propaganda Nazi lanzada en los años 30, y luego dar por malo el libro de un Marxista que enfoca la etapa de Stalin desde una perspectiva marxista, y utiliza los datos existentes, claro que ya pocas cosas me sorprenden tras ver a un circulo de Podemos compartir un discurso desclasado y anticapitalista (Populista) de Adolf Hitler, es lo que tienen los oportunistas, les interesa dar por bueno cuando la televisión capitalista nos critica por luchar en las calles y que ellos queden como única alternativa de izquierda, eso sí, cuando hablan mal sobre ellos (Pocas veces) gritan eso de manipulación informativa.

¿En qué piensan los actuales Marxistas Leninistas?

Hablemos del presente, que piensan los Marxistas Leninistas sobre la Unión Europea por ejemplo, un programa M-L seria como cualquier otro programa Socialista, salir de la UE, de la OTAN y del Euro.

Un obrero me decia que claro, Podemos quiere acabar saliendo de la UE, al menos de esta UE, pero que España no esta para salir de ella, pues seria una hecatombe, y habria que transformar primero España. Tiene una manera de razonar logica, pero se nota que no le han explicado bien como funcionan la Eurocamara,

Si en España, un partido Marxista por ejemplo consiguiese 5 escaños, no quiere decir que se vaya a salir de Europa el dia siguiente, sino que la representacion del resto de partidos en la Eurocamara con un programa que plantee acabar con europa, aumenta en numero, esta mas representado.
Proponían algo realista y exponían sus motivos y sus soluciones, por ejemplo los liquidadores del Marxismo, han optado por un programa de reformas sobre la unión Europea, la diferencia que existe entonces entre un sector de la izquierda y el otro es grande e irreconciliable de momento, pues unos quieren acabar totalmente con el modelo capitalista y romper con el Imperialismo de la UE y la OTAN, sustituyéndolo por un modelo socialista e internacionalista, mientras que los reformistas prometen realizar pequeñas reformas que enfoquen a esa UE al ciudadano europeo, algo que como ya comentaba hace dos días es infantil pensar que pueda ocurrir, solo hay que analizar las frases que corean para ver de qué pie cojea el reformismo español “Salvar a los ciudadanos y al Sistema” o dicho de forma vulgar perfumar la mierda, ahora toma algo de lógica que critiquen a los “anti-sistema”, ellos no se oponen al modelo de desigualdad capitalista, ellos no quieren romper con el sistema, deben considerarse esclavos bien pagados, ellos solo piensan en lo individual, en solucionar sus propios problemas que no los de la sociedad en su conjunto, esta gente ha vivido en otra realidad paralela, porque ellos ahora viven más ahogados que antes del 2008, parecen olvidar que el capitalismo, ya antes del 2008 mantenía a personas sin un techo, sin trabajo, sin alimentación, excluidos de la sociedad y éramos esos mismos Marxistas los que salíamos a la calle a denunciarlo y eran esos mismos reformistas los que nos llamaban radicales, hasta que parece ser que el Capitalismo también les ha afectado a sus bolsillos o vida. 

Cierta parte de la Izquierda, no tiene suficiente con soñar en voz alta o engañar a la gente, que además tiene que atacar a su alrededor, a sus compañeros de manifestación, e incluso alguno ya ha tomado el rumbo de criticar todo estado Socialista, se empezó con críticas contra Corea del Norte sin base y prueba alguna apoyándose en tesis de esos mismos que se mofan de que Pablo Iglesias compre en Alcampo, y se continua ahora la caza de las brujas socialistas con Cuba, llegan al enfermizo punto de aceptar todos sus logros y aceptar que con las sanciones que tiene han realizado un milagro, pero sorprendentemente, acaban el análisis con un, pero no han sido suficientes logros como para justificar los fusilamientos de oligarcas y terratenientes, SON INCAPACES DE VER QUE ESO A COSTADO SANGRE, SUDOR Y LAGRIMAS en Sierra Maestra, llegan al punto incluso de arremeter contra el Che Guevara como si fuese un asesino, tal y como hace la prensa de la extrema-derecha.

Sera mejor conformarse con la mitad de los logros de Cuba, pero que el señor Botín viva tranquilo en su mansión sabiendo que como mucho el partido reformista pedirá un 2% de la riqueza para salvar a no sé qué Clase Media, o es preferible exportar nuestra pobreza al tercer mundo para que nosotros podamos seguir viviendo del espejismo capitalista. 



Algunas de estas personas últimamente parece que han desenfocado la lucha contra el Capitalismo, contra las empresas, los banqueros. Hace poco leia de uno de esos círculos reformistas, que no existe derecha o izquierda, pese a que ellos hagan uso del reformismo (Izquierda), pero el reformismo es desclasado y hace pensar que hasta tu explotador tiene que ser respetado, o incluso aquel que te deja sin casa.

Al final son los empresarios y banqueros quienes dominan la política gracias al sistema capitalista, y este círculo ademas respondía con un tuit que decía, “Existen Banqueros Humildes”, ese sector de la izquierda que nos tacha de violentos radicales y se apoyan en discursos desclasados de Adolf Hitler y los difunde por internet, sumado a que utilizan propaganda nazi para hablar sobre Stalin y encima ven en ciertos banqueros personas humildes, reniegan de Marx y después de todo esto se consideran de Izquierdas y no solo eso, sino la única Izquierda posible.


Esta falsa izquierda, que nos señala como violentos y radicales,  encima nos compara con la “PACIFICA” revolución Bolivariana, parece que encima no saben cuántos muertos lleva la Pacifica Revolución Bolivariana, pero queda cool ahora hablar de Venezuela y el Chavismo, y mal interpretarlo para que parezcan reformistas.

Los Marxistas Leninistas hemos apoyado a Chávez desde que intentase el golpe de estado, le hemos criticado siempre desde una visión marxista cuando hizo falta, pero los reformistas que hoy si hablan bien de esta revolución, en aquellos años lo llamaban DICTADOR. 

Además de esta metedura de pata, tenemos que aguantar críticas que hablan sobre la caducidad del Socialismo, tu ideología está desfasada, es muy antigua, necesitamos ideas nuevas… Muchos no han leído a Kautsky y se creen que están creando una nueva ideología.
 
¿Donde estan los Estalinistas?

Son el Panadero del barrio, los trabajadores de alguna fabrica, obra, informáticos, universitarios, en cualquier trabajador puede haber un M-L, en general personas de barrios obreros, esos que se levantan a las 6 de la mañana que no vienen de una familia acomodada, por eso no critican nunca que la gente se esté defendiendo de los ataques de los capitalistas, porque ellos si sufren la violencia del sistema en sus carnes.

No somos monstruos violentos, somos humanistas que luchamos contra nuestros explotadores, como se ha hecho durante toda la historia.

La violencia a estallando siempre cuando unos tenian unos intereses, y los trabajadores reivindicaban una serie de derechos, cada vez que en la historia hubo una Revolucion un cambio en la Sociedad, desde la Revolucion Francesa a la Cubana no solo es que hubo violencia, sino que la violencia fue el motor de esa Revolucion.

Nosotros no justificamos la violencia porque si, lo que ocurre es que si el trabajador quiere ser libre será el único camino que le deje la clase explotadora, nadie dejara de ser rico por su propia voluntad, nadie compartirá su riqueza con el resto de la sociedad porque si, y eso ya se demostró en el 36.

La llamada izquierda Fundamentalista, son jóvenes españoles que saben de la necesidad de defenderse del ataque abierto de la clase capitalista sobre la clase obrera, y estos pseudo-intelectuales tratan de ridiculizarlos continuamente llegando a insinuar que son analfabetos (la Berdadera hizkierda los llaman estos intelectuales), será por eso que luego rechacen un debate en la Universidad contra ellos. A los obreros con menor poder adquisitivo medio/bajo les debe ocurrir lo mismo que a los Lumpen proletarios, que son gentuza de una clase más baja que ellos y no merece la pena debatir con ellos.

Las acusaciones de ser violentos no solamente se dirigen contra los Leninistas, se deben extender a todo Socialista que se esta defendiendo del ataque sobre su clase social.

Los reformistas que hoy nos ponen como ejemplo la Revolución Bolivariana, son aquellos que condenan toda manifestación de violencia por parte de unos, el señor Hugo Chávez llego a apoyar a las FARC, si esto ocurriese en España, seria ilegalizado, pero por otro lado veríamos a los reformistas atizar con su lengua viperina en todo tipo de medios, o criminalizar a una mujer que tiene a sus hijos en la carcel y que solo militaban en un partido comunista.

Y ya que esa parte de la izquierda se apoya en publicaciones burguesas para atacar a los Leninistas, y que hablan de la falta de libertad dentro de las filas del partido bolchevique, utilizaremos tambien la prensa Capitalista, pero nosotros realizamos una critica Marxista, no podemos hacer una critica falsa, sino con fundamentos, y en este caso utilizamos las denuncias de las bases de su partido, que ayer mismo en Madrid denunciban la falta de democracia interna en Podemos.
 
“Anoche todo ese malestar se desbordó en el quinto punto del orden del día de ese semisótano del centro de Madrid, donde se congregó un centenar de personas. Uno tras otro, los círculos de la capital fueron atacando la última propuesta de quienes gestaron el movimiento. Representantes de Podemos en distritos como los de Vallecas, Rivas, Moncloa, Arganzuela, Hortaleza, Usera, Chamartín o Fuencarral donde ha ido creciendo durante los últimos meses la organización compitieron en descalificativos contra el anuncio de Pablo Iglesias. Incluso los portavoces de los territorios partidarios de dar un voto de confianza a los creadores de Podemos, un éxito electoral con pocos precedentes en la historia reciente de España, admitieron que fallaron las formas y que Podemos debe mejorar en transparencia. Defendieron estas posiciones los círculos de La Latina, Moratalaz, Móstoles y, con más vehemencia, San Blas, todos en la capital madrileña, cuna del movimiento.
A medida que se sucedían las intervenciones, el debate se fue enconando. Hubo incluso algún grito protestando por “la falta de democracia”. La discusión fue a más y Monedero llegó a enseñar la puerta de la organización a los más críticos que acusaban a Iglesias de tener un discurso puertas afuera que no se compadece con algunas prácticas internas. “A lo mejor esto tiene que romper, a lo mejor hay dos modelos incompatibles dentro de Podemos, algunos quieren convertirlo en un partido de delegados [por los representantes de los Círculos] y en un partido viejo[…] Si seguimos con estos discursos puede suceder que ocurra como con el 15-M, éramos radicalmente democráticos, pero radicalmente inoperativos”, aseguró la mano derecha de Pablo Iglesias.

En su último turno, Monedero fue todavía más lejos: confesó que la votación para el grupo de notables llamados a preparar la asamblea fundacional de Podemos ni siquiera entusiasma a quienes la han propuesto. Y soltó la bomba: la decisión trata de frenar una supuesta conspiración para intentar hacerse con su organización desde otro partido. La mayoría de presentes dieron por hecho que acusaba a Izquierda Anticapitalista. “La idea de las listas no nos parece muy sensata pero hay gente conspirando para quedarse con Podemos y no nos da la gana. Gente con responsabilidades en otros partidos ha mandado correos a los simpatizantes dando instrucciones de qué hacer el día 14 [en la asamblea que pretende acoger a simpatizantes llegados de toda España]”.

(Lunes 9 de junio de 2014)

Como ven muchos escriben sobre el pasado de otras ideologías, cuando en su propio partido llevan meses denunciando la falta de democracia y participación de sus círculos. Evidentemente yo no critico a la gente que pueda estar equivocada a la hora de elegir partido, o incluso esten siendo engañados o ilusionados, ellos son tambien trabajadores, y las intenciones de la mayoria de ellos realmente es la de acabar con la injusticia social, no son camaradas, pero si colegas y tampoco quisiera que se molesten.

Un "Estalinista, es "estalinista" sin aportar dinero al partido

Algún espabilado que es parte de esta izquierda que está siendo denunciada por los trabajadores madrileños en 2014, habla sobre la falta de democracia en el partido Bolchevique de 1922, y somos nosotros los que vivimos anclados en el pasado, pero esa persona además ni siquiera dice que esa represión aparece cuando se intenta asesinar al líder Bolchevique, Iosif Stalin, y cuando además se asesina a su número dos en el Partido, Kirov. 

Ahora ese partido reformista está siendo acusado de falta de democracia, y en este caso, nadie trato de liquidar a nadie.

Luego ellos ponen cara de niños buenos y dicen eso de “queremos unir a la izquierda” ¿la unen?, si unir es criticar diariamente a todas las corrientes de la Izquierda y ponerse a ellos como ejemplo, e imponiendo ser ellos los que lideren todo proyecto, y ese proyecto además solo a su gusto y forma, efectivamente la están uniendo, hasta el punto que con los resultados de las europeas hemos pasado de que probablemente en Madrid por ejemplo tuviésemos un gobierno con Izquierda Unida, otros reformistas, a que probablemente el PP vuelva a ganar la capital.

 ¿Somos tolerantes?

Tolerantes ¿con que?, somos tolerantes con toda raza, cultura, sexo… no hacemos ningún tipo de distinción entre personas.

En lo que no somos tolerantes, es en la explotación laboral, no somos tolerantes con los explotadores, con quienes juegan con el dinero, no somos tolerantes tampoco con los Machistas, Racistas, Fascistas, Homófonos, o cualquier cosa que sea el odio contra la raza, cultura, género, animal… sin esos odios la sociedad funcionaria muchísimo mejor.

Dicen que tenemos Odio, si es cierto, odiamos a nuestros explotadores, es odio de Clase, la lucha de clases no es un juego de niños, si ellos pudieran acabarían con nosotros, pero nos necesitan, aunque como somos tantos el 99% quizás, somos los que les creamos todo, sus casas, sus coches, sus yates, su comida, somos sus criados, los que les cuidamos a los hijos, limpiamos su casa, hacemos que sus cuentas bancarias funcionen, y además de eso les generamos todos los beneficios, son tan inútiles que nos necesitan para todo.

Nosotros en cambio a ellos no los necesitamos

¿En que creemos?

Nosotros creemos que los trabajadores solo necesitan estar organizados para que el estado funcione, y ese estado tiene que velar por los intereses de sus trabajadores, proporcionándoles un sistema sanitario y educativo público y universal, así como facilitar el acceso a la vivienda, un sistema de emancipación para los jóvenes… un estado volcado en lo social.

Nosotros creemos que nuestras compañeras, nos deben guiar para que juntos acabemos con el patriarcado y juntos aprendamos a vivir en igualdad.

También creemos que el estado español está compuesto por distintas nacionalidades, aunque creemos en su unión para la lucha contra el imperialismo, pero ante todo, creemos en la libertad de cada pueblo a decidir donde estar.

El capitalismo no soporta nada de esto, tenemos pequeñas victorias claro, casi todas además conseguidas con sangre y violencia.

Un sistema de justicia nuevo, mas renovado que no permitan que se repita toda esta barbarie que hoy vivimos, donde los corruptos paguen sus penas de verdad, donde de miedo ser corrupto, donde ser violador tenga una condena que provoque un verdadero impacto en el acusado. Una justicia que no esté enfocada a machacar al que no tiene nada y le falta todo, que no permita que 1 sola persona duerma en la calle. Y sobre todo, un sistema de justicia que juzgue a todos aquellos que se han beneficiado de esta crisis, o que participen en ella promoviendo la explotación, la partitocracia y le haga caer la justicia de verdad.

Creo que en ningún momento he hablado de matar a nadie, solo hablo de hacer pagar y no económicamente, sino por justicia, con unas nuevas leyes que velen por la seguridad de los trabajadores que serían el 100% de los ciudadanos. Hablamos de democracia para los trabajadores, que puedan tener todos unas condiciones minimas y dignas para vivir. Nosotros no hablamos de cosas feas, pero conseguirlas no es bonito claro.

Para despedirme quisiera dejar un video en donde el hijo de una víctima de Stalin, habla sobre Stalin.
 "Mi deber como comunista marxista-leninista es desenmascarar a la reacción oculta tras el revisionismo, oportunismo y trotskismo y enseñar a los camaradas (tanto en acto como en potencia) que no deben aceptar como validos los juicios contra Stalin formulados por burgueses, socialdemócratas o incluso otros pseudo-comunistas lacayos de la reacción cuyo verdadero fin es dinamitar el movimiento obrero desde dentro."

Ernesto Guevara de la Serna


martes, 13 de mayo de 2014

XV CONGRESO DEL PC (b) DE LA URSS

 

El XV Congreso hace constar que, a pesar de la advertencia del XIII Congreso del partido, que señaló la "desviación pequeñoburguesa" del grupo de Trotski, y a pesar de la advertencia de la XV Conferencia del partido sobre la "desviación socialdemócrata" de la oposición agrupada bajo la dirección de Trotski, esta última ha seguido profundizando de mes en mes sus errores revisionistas y ha continuado la lucha contra el PC (b) de la URSS y la doctrina de Lenin, organizando su propio partido, llevando la lucha fuera del PC (b) de la URSS y apelando a los elementos no proletarios del país contra el régimen de la dictadura del proletariado. La ideología de la oposición, la cual ha formado bloque abiertamente con los renegados del comunismo internacional (Maslow-Souvarine y Cía.), ha cristalizado y tomado forma en la actualidad como menchevismo en su original formulación trotskista. La negación del carácter socialista de las  empresas del Estado soviético, la negación de la posibilidad de edificar con éxito el socialismo en nuestro país, la negación de la política de alianza de la clase obrera con la masa fundamental del campesinado y la negación de los principios de organización del bolchevismo (política de escisión del PC(b) de la URSS y de la Internacional Comunista) han conducido lógicamente a la oposición trotskista-menchevique a calumniar a la URSS, calificándola de Estado termidoriano degenerado, a negar la dictadura del proletariado en la URSS y a entablar la lucha contrarrevolucionaria contra ella.


XV CONGRESO DEL PC (b) DE LA URSS
Moscú. 2-19 de diciembre de 1927

lunes, 4 de noviembre de 2013

El Franquismo (Conferencia de Potsdam)




El tema de que hacer con el Franquismo y España apareció en la conferencia de Potsdam.

Esta conferencia tuvo lugar en Potsdam, Alemania, entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945, entre los presidentes de la URSS, Reino Unido y Estados Unidos, para determinar que hacer con Alemania, el establecimiento de un orden de postguerra, o los asuntos relaccionados con los tratados de paz o estudio de los efectos de la guerra.

En dicha conferencia también se trato el tema de España y el franquismo, donde una vez mas queda clara la postura de tratar intervenir y sacar al caudillo y al régimen franquistas por parte del Líder Soviético I.Stalin y la idea de los Estados Unidos y Reino Unido de mantener dicho régimen intacto, poniendo excusas absurdas sobre la intervención contra el franquismo.


STALIN: Es necesario examinar la cuestión del régimen de España. Nosotros los rusos consideramos que el presente régimen de Franco en España fue impuesto por Alemania e Italia y que entraña grave peligro para las naciones unidas amantes de la libertad. Opinamos que será bueno crear condiciones tales que el pueblo español pueda establecer el régimen que elija.

CHURCHILL: Estamos debatiendo aún las cuestiones que incluir en la agenda. Convengo que la cuestión de España debería ser comprendida en ella.

el día 19 de Julio cuando el tema de España estaba en la orden del día

TRUMAN: ¿Desea el generalísimo hablar sobre la cuestión?

STALIN: Se han distribuido copias de la propuesta. No tengo nada que añadir a lo que allí se expresa.

CHURCHILL: Señor presidente, el gobierno británico siente odio contra Franco y su gobierno. Donde veo alguna dificultad en adoptar el borrador propuesto por el Generalissimo es su punto primero que trata de la ruptura de toda relación con el gobierno de Franco, que es el gobierno de España. Creo que, considerando que los españoles son orgullosos y más bien sensibles, semejante medida causaría el efecto de unir a los españoles en torno de Franco, en vez de apartarlos de él. […] Por lo que toca a los países que han sido liberados en el curso de la guerra, no podemos permitir que se establezca en ellos un régimen fascista o tipo Franco. Pero aquí tenemos un país que no tomó parte en la guerra, y por eso es por lo que soy contrario a interferir en sus asuntos internos. El gobierno de su Majestad necesitará debatir muy detenidamente esta cuestión antes de decidir romper relaciones con España.

TRUMAN: No tengo ninguna simpatía al régimen de Franco, pero no deseo tomar parte en una guerra civil española. Ya estoy harto de guerra en Europa. Nos alegraríamos mucho de reconocer otro gobierno en España en vez del gobierno de Franco, pero pienso que es una cuestión que ha de resolver la propia España.

STALIN: ¿Es decir que no habrá cambios en España? […] No estoy proponiendo ninguna intervención militar, ni que desencadenemos una guerra civil en España. Deseo solamente que el pueblo español sepa que nosotros, los dirigentes de la Europa democrática, adoptamos una actitud negativa respecto al régimen de Franco. A menos que lo declaremos así, el pueblo español tendrá motivo para pensar que no somos contrarios al régimen de Franco. Podrán decir que, dado que hemos dejado en paz al régimen de Franco, esto significa que lo apoyamos. La gente entenderá que hemos aprobado, o dado nuestra bendición tácita, al régimen de Franco. Esto constituye un grave cargo contra nosotros. No me agrada estar entre los acusados.

CHURCHILL: Ustedes ya no tiene relaciones diplomáticas con el gobierno español y nadie podrá acusarle de lo que dice.

STALIN: Pero lo que si tengo es el derecho y la posibilidad de plantear la cuestión y resolverla. Todo el mundo cree que los tres grandes pueden resolver estas cuestiones. Yo soy uno de los tres grandes ¿Es que no tengo derecho a decir nada sobre lo que está pasando en España acerca del régimen de Franco y el grave peligro que representa para el conjunto de Europa? Cometeríamos una grave falta si ignorásemos esta cuestión y no dijéramos nada sobre ella.

CHURCHILL: Todo gobierno es dueño de expresar sus ideas por su cuenta. Nosotros tenemos antiguas relaciones comerciales con España, que nos proporciona naranjas, vino y otros productos a cambio de nuestras propias mercancías. Si nuestra intervención no diera los frutos deseados, yo no querría que este comercio padeciera daño. Pero, al propio tiempo, comprendo totalmente a actitud adoptada por el Generalissimo Stalin. Franco tuvo el valor de enviar su división azul a Rusia, y entiendo muy bien la posición rusa. España, empero, no nos ha hecho nada a nosotros, ni siquiera cuando podía hacerlo en la bahía de Algeciras. Nadie duda que el Generalissimo Stalin odia a Franco y opino que la mayoría de los británicos comparte su pensar. Sólo deseo subrayar que nosotros no hemos sido perjudicados por él por ningún concepto.

STALIN: No es cuestión de perjuicios. Por lo demás, creo que Inglaterra también ha sido perjudicada por el régimen de Franco. Durante mucho tiempo, España puso su costa a la disposición de Hitler para que la usasen sus submarinos. Puede usted decir, por tanto, ha sufrido daños causados por el régimen de Franco en una forma u otra. Pero no deseo que este asunto se valore desde el punto de vista de algún perjuicio. Lo que importa no es la división azul, sino el hecho de que el régimen de Franco es una amenza grave para Europa. Por eso es por lo que creo que se debe hacer algo contra ese régimen. Si no es adecuada la rotura de relaciones diplomáticas, no insistiré en ella. Pueden encontrarse otros medios. Sólo tenemos que decir que no simpatizamos con el régimen de Franco y que consideramos justa la exigencia de democracia por parte del pueblo español; sólo tenemos que indicarlo y no quedará nada del régimen de Franco. Yo se lo aseguro. Propongo que los ministros de asuntos exteriores debatan si se puede encontrar otra forma más suave o flexible para hacer patente que las grandes potencias no apoyan al régimen de Franco.

TRUMAN: Me parece bien. Convengo en pasar el asunto a los ministros de asuntos exteriores.

CHURCHILL: Debo oponerme a esto. Creo que este es un asunto que debe ser resuelto en esta reunión.

STALIN: Claro que lo resolveremos aquí, pero que los ministros puedan examinarlo antes.

TRUMAN: Yo tampoco me opongo a pasar el tema a los ministros para su examen preliminar.

CHURCHILL: No lo considero conveniente, porque es un asunto de principios, es decir, de interferencia en los asuntos internos de otros países.

STALIN: Esto no es un asunto interno. El régimen de Franco es una amenaza internacional.

CHURCHILL: Todo el mundo puede decir esto del régimen de cualquier otro páis.

STALIN: No, no hay ningún régimen en país alguno como el de España. No queda régimen como ése en país alguno de Europa.

CHURCHILL: Portugal también podría ser condenado por tener un régimen dictatorial.

STALIN: El régimen de Franco fue instaurado desde el exterior, por medio de la intervención de Hitler. Franco se comporta de manera provocadora y da asilo a nazis. Yo no planteo ningún problema acerca de Portugal.

Fuente:

United States Department of State / Foreign relations of the United States : diplomatic papers : the Conference of Berlin (the Potsdam Conference), 1945, Volume I (1945)General questions, pp. 283-316 (parte dedicada a España desde la p-301)

sábado, 10 de agosto de 2013

Problemas Economicos del Socialismo en la URSS (Stalin)



”Problemas Económicos del Socialismo en la URSS” es la última obra maestra de Stalin en el campo teórico. Desarrollando el marxismo-leninismo de manera creadora y llevando la economía política marxista a un nivel superior, Stalin discute los problemas fundamentales de la edificación económica del socialismo desarrollado, expone las leyes económicas fundamentales del capitalismo monopolista y el socialismo, y establece los principios para la solución de los problemas económicos en el socialismo.


Esta obra permite también comprender mejor las raíces ideológicas del revisionismo que asaltó el poder en la URSS. Stalin criticó muchas de las teorías que los revisionistas jruschovistas tomarían como base de su política de restauración del capitalismo.
En esta oportunidad ofrecemos al movimiento obrero y comunista de habla castellana, “Problemas Económicos del Socialismo en la URSS” en la versión completa que incluye los anexos que, si bien se encuentran como artículos independientes en las obras completas, se omiten en la casi totalidad de las publicaciones individuales de la obra que circulan en castellano. La obra principal y esos anexos polémicos constituyen una unidad teórica coherente que merece ser leída en conjunto para conocer a profundidad el pensamiento de Stalin en sus últimos años.
“Problemas Económicos del Socialismo en la URSS” tiene un lugar preeminente en el acervo del marxismo-leninismo y constituye la obra teórica de referencia sobre la construcción del socialismo, nutrida con la inigualable y  rica experiencia histórica de la Unión Soviética de Lenin y Stalin. Con justicia puede ser llamada la obra maestra de la economía política marxista del socialismo.
El índice es el siguiente:
Problemas Económicos del Socialismo en la URSS (1 de febrero de 1952)
  1.  El carácter de las leyes económicas en el socialismo
  2.  La producción mercantil en el socialismo
  3.  La ley del valor en el socialismo
  4.  La supresión de la oposición entre la ciudad y el campo, entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, y la liquidación de las diferencias entre ellos
  5.  La disgregación del mercado mundial único y el ahondamiento de la crisis del sistema capitalista mundial
  6.  La inevitabilidad de las guerras entre los países capitalistas
  7.  Las leyes económicas fundamentales del capitalismo moderno y el socialismo
  8.  Otras cuestiones
  9. Sobre la inclusión en el manual de un capítulo especial acerca de Lenin y Stalin como fundadores de la economía política del socialismo
  10. Importancia internacional de un manual marxista de economía política
  11. Cómo se puede mejorar el proyecto de manual de economía política
  • Respuesta al camarada Aleksandr Ilich Notkin (21 de abril de 1952)
  • Los errores del camarada L. D. Yaroshenko (22 de mayo de 1952)
I.  El principal error del camarada Yaroshenko
II. Otros errores del camarada Yaroshenko
  • Respuesta a los camaradas A. V. Sánina y V. G. Vénzher (28 de setiembre de 1952)
1.       El carácter de las leyes económicas del socialismo
2.       Las medidas para elevar la propiedad koljosiana al nivel de propiedad de todo el pueblo.

lunes, 15 de julio de 2013

El desarrollo del antistalinismo Por: Manuel Pérez Martínez. El Camarada Arenas



Como es bien sabido, el antistalinismo ha sido en las últimas décadas uno de los lugares comunes más manoseados por la propaganda del imperialismo. A esta campaña sistemática de mentiras y calumnias -cuyo verdadero objetivo es atacar el socialismo- se unieron a partir de los años 50 los revisionistas modernos, quienes comenzaron su carrera atacando el llamado culto a la personalidad de Stalin que nadie más que ellos habían fomentado entre las masas populares.

Claro que los revisionistas no podían reprochar a Stalin que hubiera creado una numerosa burocracia (de la que ellos formaban parte) ni que no los hubiera liquidado. Este reproche corrió a cargo de los trotsquistas, que desde mucho antes se habían puesto al servicio de la burocracia del imperialismo. A decir verdad, el problema del revisionismo no había sido motivo de especial preocupación de la propaganda contrarrevolucionaria (¿¡cómo habría de serlo si es su principal exponente!?), pero lo cierto es que éste era un territorio inexplorado por la propaganda antistalinista.

Sólo recientemente se ha descubierto que Stalin mimó y dio alas a los revisionistas. Éste habría sido su principal error, y su descubrimiento lo debemos a los maoístas que de esta manera -no cabe dudarlo- desarrollan y superan el viejo y ya desgastado antistalinismo.

Desde luego, sólo a unos tontos sin remedio se les puede haber ocurrido la brillante idea de atribuir a Stalin (o a cualquier otra persona) la aparición del revisionismo, aunque sea el más moderno, por cuanto éste es un producto genuino del imperialismo, es decir, que debe su existencia al soborno por la burguesía monopolista financiera de un sector de la llamada aristocracia obrera con las ganancias extraordinarias obtenidas de la explotación de los países coloniales, de tal manera que las condiciones de su reproducción -apenas si hace falta decirlo- son internacionales y, por tanto, se han mantenido antes, durante y, sobre todo -hay que reconocerlo-, después de Stalin, cuando ciertamente ha alcanzado un desarrollo monstruoso. Stalin fue plenamente consciente de este fenómeno, y por el mismo motivo no se cansó de alertar contra él ni de combatirlo.

Bien es verdad que en éste -como en otros terrenos- Stalin cometió algunos errores (como, por ejemplo, no apoyarse suficientemente en las masas), errores que tenemos la obligación de descubrir y criticar a fin de que no se repitan en el futuro. Mas no es menos cierto que Stalin realizó una gran obra revolucionaria en condiciones extraordinariamente difíciles y para la que no disponía de experiencias anteriores, por lo que esta obra deberá ser destacada como lo más importante, ya que pesa en la balanza mucho más que sus errores. Sin embargo, esto se ha dejado de lado, cuando no se olvida completamente, para hablar sólo de los errores de Stalin, nunca de sus aciertos y su gran obra. Parece que Stalin no hizo otra cosa en toda su vida (consagrada a la revolución socialista y a defender el marxismo-leninismo) más que cometer
Errores, para dejarnos finalmente, como única herencia, el revisionismo moderno. ¿A quién puede beneficiar esta crítica antistalinista? ¿Responde, acaso, a una posición de clase, marxista-leninista?

Pero aún nos quedan otras preguntas que deben ser respondidas: ¿Dónde está el origen de revisionismo chino actual, del revisionismo ultramoderno o de mercado? ¿Es que Mao no cometió por su parte ningún error o estaba vacunado contra ellos? ¿Y cuáles han podido ser sus consecuencias? En todo caso habrá que reconocer que sus aportaciones a la teoría y a la práctica del comunismo no han sido tan decisivas, por cuanto no se ha podido evitar el rebrote del revisionismo ni la restauración del capitalismo en China.

Y es que, como vemos, además de Stalin, hay otros encartados en esta causa aunque no sean mencionados: se trata de los clásicos del marxismo-leninismo a los que, de seguir esa misma línea de razonamientos acerca de los errores de Stalin, tendríamos que responsabilizar, por lo menos, del surgimiento de la primera y la segunda ola del revisionismo. No ha de sorprendernos, pues, que todavía aparezcan elementos, dentro incluso de nuestro propio movimiento, dispuestos a enterrarlos de nuevo ya que, por lo visto, están superadísimos.

Por lo demás, no creo que haga falta insistir en la necesidad, para todo verdadero Partido Comunista, de aplicar el marxismo-leninismo y sus desarrollos a las condiciones de cada país (el Programa, la Línea Política y la práctica de nuestro Partido son un buen ejemplo de ello), mas para eso hace falta partir siempre de sus principios o fundamentos ya que, de otra manera, ¿qué es lo que habría que aplicar? Yo no tengo duda de que, en realidad, de lo que se trata es de meter de matute en nuestro movimiento revolucionario, con el pretexto de los desarrollos y las superaciones, las viejas ideas y la política revisionista con nuevos ropajes.

domingo, 14 de julio de 2013

La Gran Purga de Stalin



Para no hacer muy pesada su lectura, pueden comprobar que existe mas informacion mediante enlaces, les ruego que sigan el orden y lean todos los enlaces antes de continuar con el texto, empezando por La Depuracion de 1937-1938 que esta acontinuacion.


Ningún episodio de la historia soviética ha suscitado odios tan feroces entre la burguesía del mundo entero como la operación de depuración de 1937-1938. La denuncia sin matices de la depuración puede leerse en términos idénticos en una hoja neo-nazi, en una obra con pretensiones académicas de Zbigniew Brzezinski, en un planfeto trotskista o bajo la pluma del ideólogo en jefe del ejército belga.

En un principio Stalin no tenia planeado aplicar ninguna purga, es mas, él mismo fue tolerante hasta la muerte por atentado de su mano derecha Kirov. Los hombres de confianza de Stalin fueron objeto de atentados y Kirov fue el punto final y punto de partida en dirección a las purgas importantes. Stalin en un principio tenia el objetivo marcado de democratizar la Unión Soviética lo cual se puede ver en sus discursos, incluso fue tolerante y permisivo con los ataques constantes y descalificaciones del trotskismo tanto hacia Lenin en la primera etapa y posteriormente hacia Stalin como máxima autoridad.

He aquí la tesis central desarrollada por Stalin en su Informe del 3 de marzo de 1937 que inició la depuración. Stalin afirma que ciertos dirigentes del partido "se han mostrado despreocupados, bonachones e ingenuos" y que han faltado a la vigilancia respecto a los enemigos y a los anticomunistas infiltrados en el Partido. Stalin habla del asesinato de Kirov, el número dos del partido bolchevique de la época: "El asesinato de Kirov fue la primera advertencia seria que demostraba que los enemigos del pueblo iban a entrar en el doble juego y de que, haciéndolo, se camuflarían de bolcheviques, de miembros del Partido para ganarse la confianza y abrirse el acceso a nuestras organizaciones. El proceso del Bloque zinovievistatrotskista (1936) ha mostrado con toda evidencia que los zinovievistas y los trotskistas agrupaban a su alrededor a todos los elementos burgueses hostiles, que se han convertido en agentes del espionaje de la Gestapo; que el doble juego y el camuflaje, son para ellos el único medio de penetrar en  nuestras organizaciones, y que la vigilancia y la perspicacia política constituyen el medio más seguro para  impedir esta penetración." "Cuanto más avancemos y más éxitos alcancemos, mayor será el furor de los  deshechos de las clases explotadoras para frenarnos, más rápidamente recurrirán a formas de lucha más  agudas, más dañinas para al Estado soviético, más volverán a los procesos de lucha desesperados, como último recurso de hombres destinados a su perdición" (Rittersporn, p.129 y 142).

¿Psicosis "Estalinista" o Realidad?

La primera pregunta que debemos hacernos es, ¿Era real la afirmacion de Stalin?, ¿El partido se estaba llenando de traidores que trabajaban para acabar con el Poder Sovietico?

Bajanov Boris (Adjunto a Stalin)

Durante la guerra civil que costó de 8 a 9 millones de muertos, la burguesía ha combatido a los bolcheviques con las armas en la mano. Derrotada ¿qué podía hacer? ¿suicidarse? ¿ahogar sus penas en vodka? ¿convertirse en bolcheviques? Imaginaron algo mejor. Desde la victoria definitiva de la revolución bolchevique, elementos de la burguesía consiguieron infiltrarse en el Partido para combatirlo desde el interior y para preparar las condiciones de un golpe de Estado burgués. Un cierto Boris Bajanov escribió un libro muy instructivo sobre ello titulado Con Stalin en el Kremlin. Boris nació en 1900. Tenía pues 17-19 años en los momentos de la revolución en Ucrania, su región natal. En su libro, Bajanov publicó orgullosamente la fotocopia de un documento nombrándolo adjunto de Stalin. Llevaba la fecha del 9 de agosto de 1923. La decisión del Buró de organización decía: "El camarada Bajanov es nombrado adjunto del camarada Stalin, secretario del Comité Central". Bajanov hizo este comentario jubiloso: "Soldado del ejército antibolchevique, me impuse la difícil y peligrosa tarea de penetrar en el seno del Estado Mayor enemigo. Y había alcanzado mi objetivo" (Bajanov Boris, Con Stalin en el Kremlim. Ed. de France, París, 1930. p.2-3). El joven Bajanov, en tanto que adjunto de Stalin, llegó a ser secretario del Buró político y debía tomar notas de todas sus reuniones. Tenía 23 años. En su libro, escrito en 1930, explica cómo su carrera política comenzó desde que vio llegar al Ejército soviético a Kiev. Tenían entonces 19 años: "Los bolcheviques la tomaron en 1919, sembrado el espanto. Gritarles mi menosprecio a la cara sólo me habría valido diez balas en la piel. Tomé otro partido. Para salvar a la élite de mi ciudad, me coloqué la máscara de la ideología bolchevique" (Bajanov, p.7). "Desde 1920, la lucha abierta contra el azote bolchevique había terminado. Combatirlo desde fuera no era posible. Era necesario minarlo desde dentro. En las fortalezas comunistas, era muy importante introducir un caballo de Troya. Todos los hilos de la dictadura se unían cada vez más en el nudo único del Politburó. El golpe de Estado no podía en adelante salir más que desde allí" (Bajanov, p.4-5). En el curso de los años 1923-24, Bajanov asistió a todas las reuniones del Buró político. Supo mantenerse en puestos diferentes hasta su fuga, en 1928.

Salomon Georges (Adjunto del Comisario del Pueblo para el Comercio e Industria)

Tomemos otro libro-testimonio. La carrera de su autor, Georges Salomon, es aún más interesante.

Salomón era un cuadro del Partido bolchevique, nombrado en julio de 1919, adjunto del Comisario del Pueblo para el Comercio y la Industria. Era el amigo íntimo de Krassin, viejo bolchevique, que acumulaba entonces las funciones de Comisario de Vías y Comunicaciones y las del Comisariado de Comercio e Industria. En una palabra, tenemos aquí a dos miembros de la "vieja guardia de los tiempos heroicos" tan queridos por Henri Bernard de la Academia Militar. En diciembre de 1917, Salomón viaja de Estocolmo a Petrogrado, donde se da prisa por preguntar a su amigo Krassin sobre la situación política. Según Salomón, éste último le dijo que: "¿Un resumen de la situación? Se trataba de una posición sobre el socialismo inmediato, de una utopía llevada hasta la necedad más extrema. ¡Están todos locos, incluso Lenin! Olvidan las leyes de la evolución natural, olvidan nuestras advertencias en cuanto al peligro de intentar la experiencia socialista en las condiciones actuales. En cuanto a Lenin, es un delirante continuo. En realidad, vivimos bajo un régimen netamente autocrático" (Salomón Georges, Entre los señores rojos, serie anticomunista del Centro Internacional de la Lucha contra el Comunismo, Ed. Spes, París, 1930, p.19). Este análisis no difiere en nada del de los mencheviques: Rusia no está madura para el socialismo, quien quiera introducirlo deberá recurrir a métodos autocráticos. A principios de 1918, Salomón y Krassin se reunieron en Estocolmo. Los alemanes habían reemprendido su ofensiva y ocuparon Ucrania. Las insurrecciones antibolcheviques se multiplicaban. No estaba nada claro quién gobernaba en Rusia, si los bolcheviques o los mencheviques y sus amigos industriales... Salomón resume sus conversaciones con Krassin:

"Comprendíamos que este nuevo régimen había introducido una serie de medidas absurdas, destruyendo a las fuerzas técnicas, desmoralizando a los técnicos expertos y sustituyéndolos por comités obreros. Nos habíamos dado cuenta de que la tendencia de aniquilar a la burguesía era no menos absurda. Esta burguesía estaba aún destinada a aportarnos muchos elementos positivos. Esta clase estaba llamada a llevar a cabo su misión histórica y civilizadora" (Salomón, p.36). Salomón y Krassin parecen, evidentemente, titubear si deben o no unirse a los "verdaderos" marxistas, los mencheviques, con los cuales comparten la preocupación de "salvar" a la burguesía, portadora de progreso. ¿Cómo podía pasarse sin ella? ¿No sería posible, a pesar de todo, desarrollar el país con "fábricas dirigidas por obreros ignorantes"? (Salomón, p.19). Pero la situación del poder bolchevique se estabilizó y dice Salomón: "un cambio va llegando progresivamente en nuestras apreciaciones de la situación". "Nos preguntábamos si teníamos el derecho de mantenernos distanciados. ¿No deberíamos, en interés de nuestro pueblo, al que queríamos servir, poner a disposición de los soviets nuestras fuerzas, nuestra experiencia, a fin de aportar a esta empresa elementos de salud? ¿No tendremos más posibilidad de luchar contra esta política de destrucción general, que había marcado la actividad de los bolcheviques? Podríamos oponernos igualmente a la destrucción total de la burguesía. Pensábamos que reemprender las relaciones normales con Occidente llevaría necesariamente a nuestros dirigentes a ponerse al paso de otras naciones y que la tendencia hacia el comunismo inmediato comenzaría a decrecer y finalizaría por diluirse completamente. En el rigor de estos razonamientos, llegamos Krassin y yo, a la resolución de entrar al servicio de los soviets" (Salomón, p.36). Así que, según las afirmaciones de Salomón, él y Krassin pactaron un programa secreto que pusieron en práctica accediendo a los puestos de Ministro y Viceministro bajo Lenin: se opusieron a todas las medidas de la dictadura del proletariado, por lo tanto protegieron tanto como pudieron a la burguesía, y tenían la intención de establecer relaciones de confianza con el mundo imperialista, todo ello para ¡"hacer desaparecer progresiva y completamente" la orientación comunista del Partido!

El 1º de agosto de 1923, durante una permanencia en Bélgica, saltó el muro y se pasó al otro lado. Su testimonio apareció en 1930 bajo los auspicios de la organización belgo-francesa "Centro Internacional de Lucha Activa contra el Comunismo". El viejo bolchevique Salomón tiene ahora ideas bastante decididas. "El gobierno de Moscú, formado por un pequeño grupo de hombres, arrastra, con la ayuda de la GPU a la esclavitud y al terror a nuestro gran país. (...) Los sátrapas soviéticos se ven cercados por todas parte por la cólera, la gran cólera popular. Embargados de loco terror, son cada vez más feroces, derramando oleadas  de sangre humana" (Salomón, p.348 y 351). Son los mismas palabras que años antes, habían utilizado los mencheviques. Fueron recogidas enseguida por Trotski y 50 años más tarde, el ideólogo del Ejército belga dirá las mismas. Es importante anotar que los términos "loco terror", "esclavitud" y "oleadas de sangre" fueron utilizadas por el 'viejo bolchevique' Salomón para describir la situación de la URSS bajo Lenin y en el curso del período liberal de 1924-1929, antes de la colectivización. Todas las calumnias bajo el "régimen de terrorismo sanguinario", dirigidas por la burguesía al régimen soviético bajo Stalin, habían sido lanzadas ya, palabra por palabra, contra la Unión Soviética de Lenin. Salomón representa un caso interesante, el de un "viejo bolchevique" que se opuso fundamentalmente a toda la empresa de Lenin, pero que eligió el "sujetarlo" y "desviarlo" desde el interior. En 1918 ya ciertos bolcheviques habían acusado a Salomón delante de Lenin de ser un burgués, un especulador y un espía alemán... Salomón lo negó indignado. Pero es importante anotar como, desde su huida de la URSS, se ha exhibido como un feroz anticomunista.

Frunze

El libro de Bajanov, mencionado más arriba, contiene también otro pasaje muy interesante. "Frunze, -escribe-, pudiera ser que fuera el único hombre entre los dirigentes que deseaba la liquidación del régimen y el retorno de Rusia a una existencia más humana. Frunze era un bolchevique. Pero entró en el Ejército, cayó bajo la influencia de antiguos oficiales y generales, se compenetró con sus tradiciones y se convirtió hasta la médula de los huesos, en un soldado. Cuanto más se apasionaba por el Ejército, más llegaba a aborrecer al comunismo. Pero sabía callar y disimular sus pensamientos. Se creía llamado a jugar en el porvenir el papel de Napoleón. Frunze tenía un plan de acción bien definido. Buscaba, ante todo arruinar la potencia del Partido en el Ejército Rojo. Para comenzar, logró la supresión de los comisarios, que en su calidad de representantes del Partido, estaban emplazados bajo su mando. Después, siguiendo osadamente su proyecto de golpe de Estado bonapartista, Frunze escogió con perseverancia, para los puestos de comandantes de división, de los cuerpos armados y de las regiones, a verdaderos militares sobre los cuales contaba apoyarse. Para que el ejército pudiese cumplir su golpe de Estado, hacía falta una situación excepcional, una situación que hubiera podido, por ejemplo, llevar a la guerra. Su habilidad en dar un tinte comunista a todos sus actos, era extremado. No obstante Stalin descubrió sus intenciones." (Bajanov, Con Stalin en el Kremlim. Ed. de France, París, 1930, p.105-109). Es difícil saber si Bajanov tiene razón, en lo que concierne a su juicio sobre Frunze. Pero su texto muestra que ya en 1926, algunos especulaban sobre tendencias militaristas y bonapartistas en el seno del Ejército para poner fin al régimen soviético. Tokaïev escribió más tarde que en 1935 "El Aeropuerto militar central Frunze era uno de los centros de sus enemigos (de Stalin) irreconciliables" (Tokaïev: Camarada X, p.33). Cuando Tujachevski fue detenido y fusilado en 1937, se le atribuyeron exactamente las mismas intenciones que ya Bajanov atribuía a Frunze, en su redacción de 1930.

Zinoviev Alexandre

En 1939 Alexandre Zinoviev era un brillante alumno de Instituto a sus 17 años. "He podido constatar la diferencia entre la realidad y las ideas del comunismo, hago responsable a Stalin de esta ruptura" (Las confesiones de un hombre de más" Ed. Olivier Orban, 1990, p.105). Esta frase expresa perfectamente el idealismo pequeñoburgués de quien, queriendo aceptar los ideales comunistas, lo hace abstrayéndose de la realidad económico-social, además del contexto internacional en el cual la clase obrera ha tenido que iniciar su realización. Los idealistas pequeñoburgueses rechazan los ideales comunistas cuando deben hacer frente a la severidad de la lucha de clases y a las dificultades materiales que encuentra trabajando para la construcción socialista. "Era un antiestalinista convencido desde la edad de 17 años" - afirma Zinoviev- (Zinoviev, p.104). "Me consideraba un neo-anarquista" (p.126) Leía con pasión las obras de Bakunin y de Kropotkin, después las de Jeliabov y la de los populistas (Zinoviev, p.110 y 118). La Revolución de Octubre había sido hecha, en realidad, "para que los funcionarios del aparato pudieran tener sus vehículos en función de uso personal, vivir en apartamentos y dachas suntuosas"; ellos ambicionaban "la instauración de un Estado centralizado y burocrático" (p.113, 111). "La idea de la dictadura del proletariado era una necedad" (Zinoviev, p.115). Luego, Zinoviev continúa: "La idea de un atentado contra Stalin invadía mis pensamientos y mis sentimientos. Me había inclinado ya por el terrorismo.(...) Estudiamos las posibilidades de un atentado: en el desfile de la Plaza Roja, provocaríamos una confusión artificial que nos permitiera, armados con una pistola y granadas, abalanzarnos sobre los dirigentes". Poco después, con su amigo Alexéi, preparó un nuevo atentado "programado para el 7 de noviembre de 1939" (Zinoviev, p.118, 120, 122).

Zinoviev entró en la Facultad de Filosofía, un establecimiento de élite. "A mi entrada, comprendí que, pronto o tarde, tendría que adherirme al PC. No tenía ninguna intención de expresar abiertamente mis convicciones: no obtendría nada más que disgustos. Había elegido ya mi vía. Quería ser un revolucionario en lucha contra la nueva sociedad. Decidí disimularme por un tiempo y ocultar mi verdadera naturaleza" (Zinoviev, p.116).

Estos cuatro casos nos dan ya una idea de la gran dificultad que encontró el poder soviético en la lucha contra sus enemigos más encarnizados, escondidos y actuando en secreto, enemigos que se han esforzado por todos los medios en minar y destruir al Partido y al poder soviético desde su interior.


El asesinato de Sergei Kirov

El 1º de diciembre de 1934, el número 2 del Partido, Sergei Kirov, fue asesinado en su oficina del Cuartel general del Partido en Leningrado. El asesino entró simplemente enseñando su carnet del Partido.Se llamaba Nicolaievski. Había sido expulsado del Partido, pero había podido guardarse el carnet...

Los contrarrevolucionarios, en las cárceles y campos, se entregaron a su juego de intoxicación habitual: "¡Es Stalin quien ha asesinado a Kirov"! Esta "lectura" sobre el asesinato de Kirov será propagada en Occidente por el disidente Orlov, en 1953. En el momento de los hechos, Orlov estaba en... España (el asesino de Nin). En el libro que publicó después de su huida a Occidente en 1938, Orlov informa sobre "rumores de pasillo" captados durante sus permanencias en Moscú. Pero hizo falta esperar 15 años para que, ayudado por la guerra fría, el disidente Orlov tuviese la suficiente presencia de ánimo para hacernos su revelación sensacional... Para dar credibilidad a esta historia, se pretendía que Kirov era "un moderado" y que se había convertido en "el principal rival" de Stalin. Pero los que estudiaron las intervenciones de Kirov, deducen que siempre aportó un apoyo total a Stalin y que siempre se mostró muy duro particularmente con los opositores.

Tokaïev, miembro de una organización anticomunista clandestina, escribió que Kirov fue asesinado por un grupo opositor y que él, Tokaïev, había seguido de cerca los preparativos del atentado. Liuskov, un hombre del NKVD que huyó al Japón, confirma esta versión (Arch Getty, The Great Purgues p.207).

El asesinato de Kirov llegó en un momento en que la dirección del Partido creía que lo más duro había pasado ya, y que la unidad del Partido estaba consolidada. La primera reacción de Stalin fue desordenada y reflejó un auténtico pánico. La dirección creyó que el asesinato del número 2 marcaba el comienzo de un golpe de Estado. Un nuevo decreto fue inmediatamente publicado, preveyendo un proceso expeditivo para el arresto y ejecución de terroristas. Esta medida draconiana fue resultado del presentimiento de un peligro mortal para el régimen socialista. En los primeros momentos, el Partido buscó los culpables entre los medios de sus enemigos tradicionales, los blancos. Algunos de ellos fueron ejecutados. Después, la policía encontró el diario de Nikolaievski. En él no se hacía ninguna referencia a una organización opositora que hubiese preparado el asesinato. El informe llegó a la conclusión de que el grupo Zinoviev había "influido" a Nikolaïev y a sus amigos, pero no encontró indicios de una implicación directa de Zinoviev. Este último fue simplemente enviado otra vez al exilio interior. La reacción del Partido evidenció un gran desconcierto. Todos estos hechos demuestran la inconsistencia de la tesis según la cual Stalin habría "preparado" el atentado para lanzar su "plan diabólico" de exterminio de la oposición.


Fue diez y seis meses más tarde, en junio de 1936, cuando la fiscalía reabrió el informe de Kirov sobre la base de informaciones nuevas. Concernían a la creación de una organización secreta, desde octubre de 1932, de la que Zinoviev y Kamenev formaban parte. La policía poseía pruebas de que Trotski había enviado, a principios de 1932, cartas clandestinas a Radek, Sokolnikov, Péobanjenski y otros, incitándoles a acciones más enérgicas contra Stalin. Getty encontró rastros de ellas en los archivos de Trotski (Getty, p.245).

En octubre de 1932, el antiguo trotskista Goltsman se había entrevistado en Berlín, en la clandestinidad, con el hijo de Trotski, Sédov. Discutieron una propuesta de Smirnov de crear un Bloque de la oposición unificada, que comprendiera a trotskistas, zinovievistas, y partidarios de Lominadze. Trotski insistía sobre la necesidad del "anonimato y clandestinidad". Poco después, Sédov escribió a su padre diciéndole que el Bloque había sido oficialmente constituido y que se esforzaba aún por reunir a los grupos Safarov-Tarkhanov (Getty, p.119-120). El Boletín de Trotski publicó, bajo seudónimo, informes de Goltsman y Smirnov. Así fue como la dirección del Partido se encontró frente a pruebas irrefutables de un complot tendente a derribar a la dirección bolchevique y a alzar al poder a un amasijo de oportunistas que no eran más que peldaños para las viejas clases explotadoras. La existencia de este complot era un signo alarmante al más alto grado.



Volvamos otra vez al descubrimiento, en 1936, de los vínculos entre Zinoviev-Kamenev-Smirnov y el grupo anticomunista de Trostski en el extranjero. El proceso de los zinovievistas tuvo lugar en agosto de 1936. Concernían esencialmente a elementos que se encontraban después de muchos años al margen del Partido. La represión contra los trotskistas y zinovievistas, dejaron intactas las estructuras del Partido. Durante el proceso, los acusados hicieron referencias a Bujarin. Pero la fiscalía llegó a la conclusión de que no había ninguna prueba de una implicación de Bujarin y por lo tanto no siguió las investigaciones en esa dirección, es decir, entre los medios autorizados de los cuadros dirigentes del Partido. No obstante, la tendencia radical en el seno de la dirección del Partido, había publicado en julio de 1936 una carta interna que ponía el acento sobre el hecho de que los enemigos habían penetrado en el aparato mismo del Partido, que ocultaban sus verdaderas intenciones proclamando ruidosamente su apoyo a la línea general para mejorar su trabajo de sabotaje. Era muy difícil desenmascararles, anotaba la carta. Esta carta contenía también esta afirmación: "En las circunstancias actuales, la cualidad inalienable de cada bolchevique debe ser la capacidad de detectar al enemigo del Partido, inclusive si es capaz de enmascararse bien" (Getty, p.123). Esta frase puede parecer a algunos como una condensación de la paranoia "estalinista". Que reflexionen pues sobre esta confesión de Tokaïev, miembro de una organización anticomunista en el seno del PCUS. Tokaïev describe en un libro que publicó, su reacción ante el proceso de Zinoviev y ante la asamblea del Partido en la Academia militar Jukovski, en donde ocupaba un puesto importante: "En esta atmósfera, sólo había una cosa que hacer para mi: dejarse arrastrar por la corriente. En mi discurso, me concentré sobre Zinoviev y Kamenev, evitando toda mención a Bujarin. Pero el presidente no me lo dejó pasar: ¿aprobaba, sí o no, las conclusiones de Vishinsky de hacer investigaciones sobre las actividades de Bujarin? Dije que las conclusiones de Vishinsky de hacer investigaciones de las actividades de Bujarin, Rykov, Tomski y Uglanov tenían el apoyo popular y del Partido y yo estaba completamente de acuerdo en que "los pueblos de la Unión Soviética y nuestro Partido tenían el derecho de conocer las intrigas, el doble juego de Bujarin y de Rykov". Tengo confianza en que este único ejemplo hará comprender a mis lectores en qué atmósfera sobrecargada, de qué forma ultraconspirativa -uno no llegaba a tener confianza en el carácter de otros- nosotros, opositores de la URSS, debíamos trabajar" (Tokaïev, pp.60-61).

Es evidente que en el momento del proceso del bloque trotskista-zinovietista, Stalin no apoyó la tendencia radical y mantuvo su confianza en el jefe del NKVD, Yagoda. Este pudo determinar la orientación del proceso del Bloque trotskista-zinovietista y limitó de forma notable la envergadura de la depuración después del descubrimiento del complot. No obstante, una duda pesaba ya sobre Yagoda. Muchas personas, entre las cuales estaban Van Heijenoort, secretario de Trotski, y Orlov el tránsfuga del NKVD, han afirmado después que Mark Zborowski, el colaborador más próximo a Sedov, trabajada para... los servicios soviéticos (Getty, p.121). En estas condiciones, ¿Yagoda habría podido no saber nada sobre la existencia del Bloque Trotski-Zinoviev hasta 1936? ¿En dónde lo había escondido? Algunos en el seno del Partido se cuestionan esta posibilidad. Es la razón por que a principios de 1936, Ejov, partidario de la tendencia radical, fue nombrado como adjunto de Yagoda.



El 23 de septiembre de 1936, una serie de explosiones hundían a varias minas de Siberia, por segunda vez en nueve años. Hubo 12 muertos. Tres días más tarde, Yagoda fue nombrado Comisario de las Comunicaciones y Ejov jefe de la NKVD. Al menos hasta este día, Stalin había apoyado la política más bien liberal de Yagoda. Las investigaciones en Siberia llevaron a la detención de Piatakov, antiguo trotskista, adjunto de Ordjonikidze, el Comisario de Industria pesada. Próximo a Stalin, Ordzonikidze había seguido una política de utilización y de reeducación de los especialistas burgueses. Así, en febrero de 1936, había amnistiado a 9 "ingenieros burgueses", condenados en 1930 durante un proceso estrepitoso por sabotaje. A propósito de la industria, habían habido grandes debates durante años y hasta divisiones en el seno de la dirección. Los radicales, dirigidos por Molotov, se oponían a la mayor parte de los especialistas burgueses, que juzgaban indignos de confianza política. Reclamaban una depuración. Ordzonikidze, el comisario de Industria pesada, por contra, afirmaba que había necesidad de ellos y que debían utilizarse sus capacidades.

Estos viejos debates sobre los especialistas de pasado sospechoso ha vuelto a salir con la ocasión de las explosiones en las minas siberianas. Las investigaciones revelaban que Piatakov había utilizado en gran escala a estos especialistas burgueses para sabotear las minas.

En enero de 1937 tuvo lugar el proceso de Piatakov, Radek y otros antiguos trotskistas, que confesaron sus actividades clandestinas. Para Ordzonikidze, el golpe fue tan duro que se suicidó. Seguramente que autores burgueses han afirmado que las acusaciones de sabotaje sistemático eran completamente inventadas con el único objetivo de eliminar a los oponentes políticos. Pero, precisamente un ingeniero americano había trabajado entre 1928-37 como cuadro dirigente en una gran cantidad de minas del Ural y Siberia, y quedó impresionado por la cantidad de sabotajes. El testimonio de John Littlepage, técnico extraño a la política, es de un gran interés.

Littlepage describe como desde su llegada a las minas soviéticas, en 1928, se dio cuenta de la amplitud del sabotaje industrial, este método de lucha preferido por los enemigos del régimen soviético. Existía una cierta base de masas combatiendo a la dirección bolchevique que, si ciertos cuadros altamente emplazados del Partido decidieran darles soporte o simplemente proteger a los saboteadores, podrían debilitar seriamente al régimen. He aquí lo escrito por Littlepage: "Un día de 1928, entraba en una planta generadora de las minas de Kochkar. Pasando, mi mano se hundió en el recipiente principal de una gran máquina Diesel y tuve la sensación de alguna cosa grumosa en el aceite. Hice parar inmediatamente la máquina, y sacamos casi un litro de arena de cuarzo, que sólo podía haber sido colocado adrede. Otras muchas veces, hemos encontrado, en las nuevas instalaciones de las fábricas de Kochkar, arena en las máquinas como en los reductores de velocidad que eran cerrados y que sólo pueden ser descubiertos si se les abre la cubierta por un apretón de la mano. Este mezquino sabotaje industrial era tan común en todas las ramas de la industria, que los ingenieros rusos ya no se preocupaban mucho y se sorprendieron por mi preocupación cuando lo constaté por primera vez.

¿Por qué -me he preguntado yo- este sabotaje es tan común en la Rusia soviética y tan raro en otros países? Las personas que preguntan esto no se han dado cuenta de que las autoridades rusas han librado y libran aún, una serie de guerras civiles, abiertas o disfrazadas. En principio, han combatido y desposeído a la antigua aristocracia, a los banqueros, a los terratenientes y a los mercaderes del régimen zarista. Luego han combatido y desposeído a los pequeños propietarios independientes, a los pequeños comerciantes y a los pastores nómadas de Asia.

Naturalmente, todo ello era por su propio bien, dicen los comunistas. Pero, muchas de esas personas no pueden ver las cosas con los mismos ojos, y son enemigos feroces de los comunistas y de sus ideas, inclusive cuando les han hecho entrar en una industria del Estado. Es desde estos grupos de donde provienen los nuevos obreros, enemigos tan encarnizados de los comunistas que deteriorarían sin remordimientos a todas las empresas que pudieran." (Littlepage Jhon D.: A la búsqueda de las minas de oro en Siberia 1928-1937, éd. Payot, Paris, 1939, p.181-182).



Durante el Proceso de enero de 1937, Piatakov, el antiguo trostkista, fue condenado como responsable del mayor sabotaje industrial. Littlepage tuvo la ocasión de constatar personalmente que Piatakov estaba mezclado en las actividades clandestinas. He aquí lo que relató sobre ello: "En la primavera de 1931, Serebrovski me habló de una misión de grandes compras que había sido enviada a Berlín bajo la dirección de Iuri Piatakov que era entonces vice-Comisario de la Industria pesada. Llegué a Berlín, más o menos al mismo tiempo que la misión. Entre otras ofertas de compra, la misión hizo la de varias docenas de elevadores, yendo de cien a mil caballos-vapor. Estos elevadores consistían habitualmente en tambores, armazones, montacargas, etc. emplazados sobre un asiento de barras I ó H. La misión había pedido precios en pfennigs por kilogramo. Muchas firmas licitaban, pero con diferencias considerables -de cinco a seis pfennig por kilogramo- entre la mayor parte de las ofertas había las de dos casas en donde los precios eran notablemente inferiores. Estas diferencias me hicieron examinar de cerca las especificaciones y descubrí que estas dos casas habían sustituido la base de fundición requerido, por acero ligero, de manera que si sus ofertas hubiesen sido aceptadas, los rusos habrían pagado en realidad más, ya que la base de fundido pesaba mucho más que el acero ligero, pero habría parecido pagar menos al juzgar después en pfennig por kilogramo. Esto me pareció ser un truco y me tomé el placer de plantear este descubrimiento. Informé a los miembros rusos de la misión con satisfacción. Y me quedé perplejo, al ver que no quedaban del todo satisfechos. Llegaron hasta a presionarme para que aceptase la compra, diciéndome que había comprendido mal lo que ellos deseaban." "No podía explicarme sus actitud. Pensé que podía ser un asunto de ‘comisiones’" (Littlepage, p.91-92).

Cuando en su proceso Piatakov hizo las declaraciones ante el Tribunal, dijo: "En 1931, estuve en misión de servicio en Berlín. A mediados del verano de 1931, en Berlín, Smirnov Ivan Nikititch me informó que en este momento, la lucha trotskista volvía a tomar fuerza contra el gobierno soviético y la dirección del Partido y que él, Smirnov, había tenido una entrevista en Berlín con el hijo de Trotski, Sédov, que le había dado, bajo encargo de Trotski, nuevas directrices. (...) Smirnov me informó que Sédov deseaba mucho verme. Consentí en tener esta entrevista. (...) Sédov me dijo que un centro trotskista ya se había formado; se trataba de la unificación de todas las fuerzas capaces de llevar a cabo la lucha contra la dirección estaliniana. Se sondaba la posibilidad de restablecer una organización común con los zinovievistas. Sédov dijo igualmente que los derechistas, en las persona de Tomski, de Bujarin y de Rykov, no habían depuesto ni mucho menos las armas, que no se retenían más que momentáneamente, y que era necesario restablecer lazos con ellos. (...) Sédov me dijo que sólo exigía de mi una sola cosa: que hiciese la mayor parte de mis pedidos posibles a dos casas alemanas, Borsig y Demag, y que él, Sédov, se entendería sobre los medios de obtener las sumas necesarias, con la condición, estaba claro, que las diferencias en los precios mayores que se fijaran sobre los pedidos soviéticos pasarían por entero o al partido o a manos de Trotski para servir a sus fines contrarrevolucionarios" (El Proceso del centro antisoviético trotskista, Cuenta rendida stenográfica, Moscú 1937, p.22,23,24,28).

Littlepage hace sobre ello el comentario siguiente: "Este pasaje de la confesión de Piatakov tiene una explicación plausible, según mi parecer, pues eso es lo que pasó en Berlín en 1931, cuando yo tuve sospechas de que los rusos que envolvían a Piatakov querían que yo aprobase una compra de elevadores de mina que no eran sólo demasiado caros, sino que no habrían tenido utilidad para las explotaciones a las que habían sido destinados. No podía creerme que estos hombres buscasen simplemente su comisión. Pero estaban habituados a las conspiraciones desde antes de la revolución y habían corrido el riesgo por lo que consideraban su causa" (Littlepage, p.98).


El proceso Riutin

En el curso de los años 1928-1930, Bujarin había sido criticado muy duramente por sus ideas socialdemócratas, y principalmente por su oposición a la colectivización, su política de "paz social" con los kulaks y su voluntad de ralentizar el esfuerzo de la industrialización.

Llevando más lejos las concepciones de Bujarin, Mikhail Riutin formó en 1931-32 un grupo abiertamente contrarrevolucionario. Riutin, antiguo miembro suplente del CC, fue secretario del Partido de un distrito de Moscú hasta 1932. Estaba rodeado de muchos jóvenes bakuninistas muy conocidos, entre ellos Slepkov, Maretskii y Petrovskii (Cohen Stephen F.: Bukharin and the Bolshevik revolution, Vintage Books, New York, 1975, p.343) Petrovskii, retrógrado en el momento de la expulsión de Riutin, ¡reaparecerá en 1934 como Jefe del Departamento Ideológico de Leningrado! (Cohen, p.355).

En 1931, Riutin editó un documento de 200 páginas, verdadero programa de un contrarevolucionario burgués. De el podemos leer: "Era ya, en 1924-25, cuando Stalin tomó en consideración organizar su "18 Brumario". Igual que Luis Bonaparte, juró delante de la cámara fidelidad a la Constitución y al mismo tiempo preparó su proclamación como emperador. (...) Stalin preparó su 18 Brumario "sin efusiones de sangre" procediendo a la amputación de un grupo después de otro. (...) Aquellos que no saben reflexionar de forma marxista piensan que la eliminación de Stalin significaría al mismo tiempo el hundimiento del poder soviético. (...) La dictadura del proletariado perecerá inevitablemente por culpa de Stalin, no tendremos muchas ocasiones para salvarla.

¿Qué hacer?

El Partido.

1 Liquidar la dictadura de Stalin y de su grupo.
2. Reemplazar a toda la dirección del aparato del Partido.
3. Convocar inmediatamente un congreso extraordinario del Partido.

Los soviets.

1. Nuevas elecciones excluyendo el nombramiento.
2. Reemplazamiento de la máquina judicial e introducción de una legalidad rigurosa.
3. Reemplazar y purgar el aparato de la GPU.

Agricultura.

1. Disolución de todos los koljoses creados a la fuerza.
2. Liquidación de todos los sovjoses deficitarios.
3. Detención inmediata del saqueo a los campesinos.
4. Reglamentación de la explotación de la tierra por los propietarios privados y la concesión a estos de las tierras por un tiempo prolongado" (Novedades de Moscú, n°21, 27 de mayo de 1990).

El Programa del "comunista" Riutin no difería, en su esencia, del de los contrarrevolucionarios burgueses; liquidar la dirección del Partido; desmantelar el aparato de la Seguridad del Estado; restablecer la explotación de la tierra a los propietarios privados y a los kulaks. Todos los contrarrevolucionarios, desde Khruschev a Gorbachov y Eltsin, se adhirieron más tarde a este Programa. Pero, en 1931, Riutin, así como Trotski, se vieron obligados a envolver su programa de una fraseología de "izquierdas": preconizaban la restauración del capitalismo, ¡hay que ver!, para salvar la dictadura del proletariado y para poner fin a la contrarrevolución, es decir llegar "al 18 Brumario" o al "Termidor".





 El revisionismo de Bujarin


A partir de 1931, Bujarin jugó un papel preponderante en el trabajo del Partido entre los intelectuales. Su influencia fue grande entre la comunidad científica de la URSS y en el seno de la Academia de las Ciencias. (Cohen, p.355) Como redactor jefe del periódico gubernamental Izvestia, Bujarin pudo promover su propia corriente política e ideológica. (Cohen, p.355) En el primer congreso de los escritores, Bujarin elogió a Pasternak, que preconizaba un "apoliticismo militante" en literatura (Cohen, p.356). Bujarin se convirtió en el ídolo de los campesinos ricos, así como el portavoz de los nuevos tecnócratas.

Cohen, su biógrafo, pretende que Bujarin se sumó a la dirección de Stalin, para combatirlo mejor... He aquí su tesis: "Era evidente para Bujarin que el Partido y el país entero entraban en un nuevo período de incertidumbre, pero también de posibilidades de cambios en la política interior y exterior soviética. Para participar en estos acontecimientos y para influenciarlos, también él debía adherirse a la fachada de la unidad y de aceptación incondicional de la dirección ejercida por Stalin en el pasado, fachada detrás de la cual, la lucha secreta por la orientación futura del país sería manejada" (Cohen, p.354).En 1934-36, Bujarin escribió mucho sobre el peligro fascista y sobre la inevitable guerra con los nazis. Hablando de medidas a tomar para preparar al país para la guerra futura, Bujarin definió un programa que constituyó, de hecho, una puesta al día de sus antiguas ideas oportunistas de derechas y socialdemócratas. Es necesario eliminar "el enorme descontento entre la población", principalmente entre los campesinos. Era una nueva versión de su antiguo llamamiento a la reconciliación con los Kulaks -la única clase realmente "descontenta" en el campo en esos años-. Para atacar la experiencia de la colectivización, Bujarin desarrolló una propaganda sobre el tema de "la humanidad socialista", en donde el criterio sería "la libertad del desarrollo máximo para el máximo número de personas". En nombre de "la humanidad", Bujarin predicaba la conciliación de clases y "la libertad del desarrollo máximo"... para los elementos burgueses antiguos y nuevos. Para estar en condiciones de resistir al fascismo, era necesario introducir "reformas democráticas" y ofrecer una "vida próspera" a las masas. Ahora bien, el país se encontraba bajo la amenaza de los nazis y frente a la necesidad de grandes sacrificios para resistirlo, por lo que la promesa de una "vida próspera", tendía a la demagogia. Sin embargo, en esta sociedad relativamente poco desarrollada, los tecnócratas y burócratas aspiraban a la "democracia" para las tendencias burguesas nacientes y una "vida próspera" en detrimento de las masas trabajadoras. Y Bujarin fue su portavoz.

Lo esencial del programa bujarinista era pues, acabar con la lucha de clases, el cese de la vigilancia política hacia las fuerzas anti-socialistas, la promesa demagógica de un mejoramiento inmediato del nivel de vida y la democracia para las tendencias oportunistas y socialdemócratas.

Cohen, que es un anticomunista militante, no se equivoca cuando ve en este programa al precursor de la línea Kruschev (Cohen, p.361-163). Cohen afirma también que Bujarin criticó al fascismo alemán en términos muy ambiguos para insinuar que fenómenos análogos se desarrollaban en la Unión Soviética
(Cohen, p.362).




El proceso del grupo Socialdemocrata

A principios de marzo de 1937 tuvo lugar una reunión crucial del comité central del Partido bolchevique. En ella se decidió el inicio de una depuración y sobre la orientación a seguir. Un informe de Stalin, documento capital, fue publicado enseguida. En los momentos del pleno, la policía había reunido material que probaba que Bujarin estaba al corriente de las actividades conspirativas de los grupos antipartido desenmascarados durante los procesos de Zinoviev y de Piatkov. Bujarin había sido confrontado con las acusaciones en el curso del pleno. No obstante, contrariamente a los otros grupos, el de Bujarin se encontraba en el centro mismo del Partido y su influencia política era considerable. Algunos afirman que el informe de Stalin dio la señal del "terror" y de "la arbitrariedad criminal". Veamos pues el contenido real de este documento. (Stalin, Obras, Informe presentado al Pleno del CC del PC(b) de la URSS, 3-5 marzo de 1937)

Su primera tesis afirma que la falta de vigilancia revolucionaria y la ingenuidad política se han extendido en el Partido. El asesinato de Kirov ha sido la primera advertencia grave de la que no se han sacado todas sus consecuencias. El proceso de Zinoviev y de los trotskistas ha revelado que estos elementos estarán en lo sucesivo dispuestos a todo para destruir al régimen. No obstante, los grandes éxitos económicos han creado en el Partido un sentimiento de victoria y una atmósfera de suficiencia. Hay cuadros con tendencias a olvidar el cerco capitalista y la severidad de la lucha de clases a nivel internacional. Muchos están sumergidos por las pequeñas cuestiones de gestión y no se ocupan lo necesario de las grandes orientaciones de la lucha internacional y nacional.

Stalin dijo:

"En los informes que hemos oído en el pleno y en los debates que le han precedido,
parece lo que tenemos que hacer en los tres hechos principales siguientes: primero, en el trabajo de sabotaje, de espionaje y de diversión de los agentes de los estados extranjeros, entre los cuales los trotskistas juegan un papel bastante activo más o menos, tenemos tocadas a todas o casi todas nuestras organizaciones, tanto económicas como administrativas y del Partido.

Segundo, agentes de los Estados extranjeros, y entre ellos los trotskistas, se han introducido no sólo en las organizaciones de base, sino también en ciertos aparatos responsables.

Tercero, ciertos dirigentes en el centro y en las provincias, no solamente no han sabido discernir el verdadero viraje de estos saboteadores, agentes de diversión, espías y asesinos, sino que se han mostrado descuidados, bonachones e ingenuos hasta el punto de que ellos mismos han ayudado a acceder a los agentes de los Estados extranjeros a tal o cual puesto responsable."

Stalin, a partir de estas constantes, saca dos conclusiones:

"Primera, es necesario liquidar la credulidad y la ingenuidad políticas y reforzar la vigilancia revolucionaria. Los restos de las clases explotadoras recurren ahora a formas de lucha más agudas y se acercan a los procesos de lucha más desesperada" (Stalin: Informe, p.144).

En 1956, en su Informe secreto, Khruschev hizo una referencia a este pasaje. Pretendía que Stalin había "justificado su política de terror de masas" lanzando la idea: "cuando más avanzamos hacia el socialismo, más debe intensificarse la lucha de clases". (Informe Secreto de Khruschev, p. 83).

Esto fue un puro timo. La lucha de clases más "intensa", es la guerra civil generalizada que hace chocar a grandes masas, una contra la otra, como pasó en 1918-20. Stalin hablaba de los restos de las antiguas clases que en una situación desesperada, recurrían a formas de lucha más agudas: atentados, asesinatos y sabotajes.

La segunda conclusión de Stalin: para reforzar la vigilancia, es necesario mejorar la educación política de los cuadros del Partido. Proponía un sistema de cursos políticos de 4 a 8 meses para todos los cuadros, desde los dirigentes de célula hasta los dirigentes superiores.

Si en su primera intervención del 3 de marzo, Stalin llamó a elevar la lucha ideológica para que los miembros del CC tomasen conciencia de la gravedad de la situación y se dieran cuenta de la amplitud del trabajo subversivo llevado a cabo en el seno del Partido, su intervención del 5 de marzo la dedicó a combatir otras desviaciones, sobre todo la izquierdista y la burocrática. Stalin comenzó por poner explícitamente en guardia contra las tendencias a generalizar de forma arbitraria la depuración y la represión: "Es decir, ¿es necesario golpear y extirpar no sólo a los verdaderos trotskistas, sino también a los que en otro tiempo oscilaron hacia el trotskismo, y que, a continuación, hace tiempo ya que han abandonado al trotskismo?, ¿no solo a los que son realmente los agentes trotskistas saboteadores, sino también a los que se les ha ocurrido pasar por la calle por donde ha pasado no hace mucho tal o cual trotskista? Al menos, algunas voces han resonado en este sentido aquí, en esta asamblea plenaria. No podemos meter a todo el mundo en el mismo saco. Estas maneras simplistas de juzgar a los hombres sólo puede perjudicar a la lucha contra los verdaderos saboteadores y espías trotskistas" (Stalin. Informe, p.154).

Era necesario en previsión de la guerra, y a todo precio, depurar al Partido de los enemigos infiltrados; pero Stalin puso en guardia contra una extensión arbitraria de esta depuración que perjudicaría a la lucha contra los verdaderos enemigos. Si el Partido está amenazado por el trabajo subversivo de enemigos infiltrados, no lo estaba menos por las desviaciones graves entre los cuadros y sobre todo por la tendencia a formar bandas cerradas de amigos para cortar por lo sano con militantes y masas utilizando un estilo burocrático.

Stalin arremetió primero, contra "ese ambiente de familia" que impide "la crítica de los defectos del trabajo y la autocrítica de los que dirigen el trabajo". "La mayor parte del tiempo, los militantes son elegidos desde índices fortuitos, subjetivos, estrechos y mezquinos. Se escogen, la mayor parte de las veces, a los que llaman conocidos, amigos, compatriotas, gentes personalmente afectas, maestros en exaltar a sus jefes" (Stalin: Informe, p.155).

Después, Stalin criticó al burocratismo que en ciertas cuestiones, "es inaudito" (p.166). Durante las verificaciones, muchos simples obreros fueron excluidos del Partido por "pasividad". La mayor parte de estas expulsiones no se justificaban y deberían haber sido anuladas desde hace tiempo. Ahora bien, ciertos dirigentes adoptan una actitud burocrática hacia los comunistas injustamente excluidos. "Ciertos dirigentes pecan de falta de atención por los camaradas, no buscan conocer a los miembros del Partido. No tienen en cuenta su factor individual. Actúan habitualmente por azar. Sólo gente esencialmente hostil al Partido puede tratar de esta forma a los miembros del Partido" (Stalin: Informe, p.164).

El burocratismo impide también a los dirigentes instruirse y aprender de las masas. Por lo tanto, para dirigir correctamente al Partido y al país, los dirigentes comunistas deben apoyarse en la experiencia de las masas.

Finalmente, "el burocratismo hace imposible el control de los dirigentes por las masas del Partido. Los dirigentes deben rendir cuentas de su trabajo en las conferencias, escuchar las críticas de la base. Cuando hay elecciones, es necesario que se presenten varios candidatos y después de una discusión sobre cada uno, la elección debe hacerse con voto secreto" (Stalin: Informe, p.157).

Una organización clandestina anticomunista en el Ejército Rojo
En general, las depuraciones en el Ejército Rojo son presentadas como actos de represión ciega, marcados por la locura y la arbitrariedad; estos procesos habrían sido montados pieza a pieza, de manera diabólica, solo para asegurar la dictadura personal de Stalin.

¿Qué hay de ello en realidad? Un ejemplo concreto y excesivamente interesante permite captar ciertos aspectos esenciales. Un coronel del Ejército soviético, G.A. Tokaïev, se pasó a los ingleses en 1948.

 Escribió un libro titulado Camarada X, verdadera mina de oro para el que busca captar la complejidad de la lucha en el seno del partido bolchevique (Tokaïev G. A: Camarada X, Harvill Press, Londres, 1956). Ingeniero en mecánica especialista en aeronáutica, Tokaïev fue, de 1937 a 1948, secretario político de la mayor rama del Partido en la Academia de las Fuerzas Aéreas Zhukosski. Estaba, pues, entre los cuadros superiores (Tokaïev, p.84). Cuando entró en el Partido en 1931, con 22 años, Tokaïev era ya miembro de una organización anticomunista clandestina. ¡A cuya cabeza se encontraba un oficial superior del Ejército Rojo, miembro influyente del C.C. del Partido bolchevique! El grupo de Tokaïev tenía conferencias secretas, adoptaba resoluciones y enviaba emisarios a todas las partes del país.

A través de su libro, desarrolla las ideas políticas de su grupo clandestino. Aún teniendo en la cabeza los recientes desarrollos en la Unión Soviética, la lectura de los principales puntos del programa adoptado por esta organización anticomunista clandestina nos permite formular la conclusión siguiente: el programa anticomunista, adoptado por los conspiradores en 1931-1941, y por el cual corrían el riesgo de ir a parar a un piquete de ejecución en caso de ser descubiertos, este mismo programa salió del armario y fue enarbolado como un estandarte desde 1985 por el nuevo secretario general del partido, el señor Gorbachov...

Pero, examinemos todo esto de más cerca. Tokaïev se presenta en primer lugar como "un liberal y demócrata revolucionario" (Tokaïev, p.1). "Éramos -afirma él- enemigos de todo aquel que pensase dividir el mundo en "nosotros" y "ellos", en comunistas y anticomunistas" (Tokaïev, p.5).

El grupo Tokaïev "proclama el ideal de la fraternidad universal" y considera al cristianismo “como uno de los grandes sistemas de valores humanos universales” (Tokaïev, p.220).

El grupo Tokaïev era partidario del régimen burgués instalado por la revolución de Febrero. "La revolución de Febrero representaba al menos un fulgor de democracia que indicaba una fe latente en la democracia entre los hombres de la calle" (Tokaïev, p.75).

En el grupo de Tokaïev, se hacía circular un periódico de los mencheviques en el extranjero Sozialistichesky Vestnik, y el libro del menchevique G. Aaronson El alba del terror Rojo (Tokaïev, p.8).

Tokaïev reconoce el parentesco de su organización y la socialdemocracia internacional. "El movimiento democrático revolucionario está próximo a los socialistas democráticos. He trabajado en estrecha cooperación con muchos socialistas convencidos, como Kurt Schumacher. Hombres como Attlee, Bevin, Spaark y Blum significaban mucho para la humanidad" (Tokaïev, p.45).

Tokaïev luchaba también, por los "derechos del hombre", ¡de todos los anticomunistas, claro!. "A nuestros ojos, no había tarea más urgente e importante para la URSS que la lucha por los derechos del hombre, del individuo" (Tokaïev, p.15). El multipartidismo y la división de la URSS en repúblicas independientes eran los dos puntos esenciales del programa de los conspiradores.

El grupo de Tokaïev, en donde la mayoría de sus miembros eran aparentemente nacionalistas de la región del Cáucaso, basaban su acuerdo con un plan de Yenukidze que "ambicionaba la destrucción del estalinismo hasta sus raíces y reemplazar a la URSS reaccionaria de Stalin por una "unión libre de pueblos libres". El país sería dividido de golpe en diez regiones naturales: los Estados Unidos del Cáucaso del Norte; la República Democrática Ucraniana, la República Democrática de Moscú, de Siberia, etc." (Tokaïev, p.21).

En el curso del año 1939, estudiaban un plan para derribar al gobierno de Stalin. El grupo Tokaïev se preparó para "buscar un apoyo exterior, en particular de la II Internacional, y de elegir una nueva Asamblea Constituyente cuya primera medida sería poner fin al sistema de partido único" (Tokaïev, p.160).

El grupo clandestino de Tokaïev se empeñó en una lucha a muerte contra la dirección del Partido. "En el curso del verano de 1935, nosotros los opositores, militares y civiles, nos dábamos plena cuenta de que nos habíamos metido en una lucha a muerte" (Tokaïev, p.17).

En fin, Tokaïev es de la opinión que Inglaterra "es el país más libre y más democrático del mundo" (Tokaïev, p.189). Y sobre la Segunda Guerra mundial: "Mis amigos y yo mismo éramos grandes admiradores de los EE.UU." (Tokaïev, p.274). Es bastante asombroso ver que, tenemos ahí, casi punto por punto, el programa del señor Gorbachov. A partir de 1985, las ideas que defendían entre 1931-1941 las organizaciones anticomunistas clandestinas, han aflorado a la cabeza del Partido. Gorbachov ha denunciado la división del mundo entre socialismo y capitalismo y se ha convertido a los "valores universales". El acercamiento con la socialdemocracia, Gorbachov la predicó abiertamente a partir de 1986. El multipartidismo fue una hecho en la URSS en 1989. Lo que la Revolución de Febrero había aportado a Rusia como "la esperanza democrática", Eltsin acaba de recordárselo al señor Chirac. La transformación de "la Unión Soviética reaccionaria" en una Unión de Repúblicas libres, ha sido realizada...

El proceso Tujachevski y la conspiración anticomunista en el Ejército

El 26 de mayo de 1937, el mariscal Tujachevski y los comandantes Yakir, Uborevoch, Eideman, Putna, Ferdman y Primakov fueron arrestados y juzgados ante un Tribunal Militar. El 12 de julio, se hizo pública su ejecución.

Desde principios de mayo, se sospechaba de ellos. El 8 de mayo, el sistema de los comisarios políticos fue reintroducido en el Ejército. Esta reintroducción del sistema que databa de la guerra civil, reflejaba el temor del Partido a las tendencias bonapartistas en el seno del Ejército (Getty, p.167).

Unas instrucciones del 13 de mayo de 1927 del Comisariado de la Defensa había puesto fin al control ejercido por los comisarios políticos sobre la oficialidad superior. El comandante militar recibió la responsabilidad para "la dirección política general, con el fin de realizar una coordinación integral de los asuntos militares y políticos en las unidades". Su "asistente político" devino el responsable para "el conjunto del trabajo del Partido"; éste debía informar al comandante sobre las condiciones políticas de la unidad. (Carr, Foundations of a planned economy vol. II, p.352). La Academia Político-Militar Tolmachev de Leningrado y los comisarios de distrito militar de Bielorrusia protestaron contra "la depreciación y la disminución del papel de los órganos políticos del Partido" (Carr, p.327). Blomberg, un oficial superior alemán, hizo un informe después de su misión en la URSS en 1928. Y anotó: "puntos de vista puramente militares toman cada vez más importancia; todo el resto le está subordinado" (Carr, p.320).

Como muchos soldados venían del campo, la influencia de los kulaks se hizo sentir muy fuertemente. Unshlikht, oficial superior, afirmaba en 1928 y 1929 que el peligro de desviaciones socialdemócratas era más grande en el Ejército que en las organizaciones civiles del partido (Carr, p.331).

En 1930, el 10% del cuerpo de oficiales, es decir unos 4.500 militares, eran antiguos oficiales zaristas. Cuando la depuración de las instituciones en otoño de 1929, Unshlicht había prohibido el lanzamiento de un movimiento amplio contra los antiguos oficiales zaristas en el Ejército (Carr, p.317).

Todos estos elementos indicaban fuertes influencias burguesas, que persistieron en el curso de los años 20-30 y que hicieron del Ejército uno de los cuerpos menos fiables del sistema socialista.

¿Complot?

V. Likhachev era, en 1937-38, oficial del Ejército Rojo en Extremo Oriente. En su libro La conspiración en Extremo Oriente, mostró que efectivamente había una amplia conspiración en el seno del Ejército (Getty, p.255).

El periodista Alexandre Werth escribió en su libro Moscú 41 un capítulo titulado El proceso de Tujachevski. En él se lee: "Estoy convencido de que la purga en el Ejércto Rojo tenía mucho que ver con el temor de Stalin a una guerra inminente con Alemania. ¿Quién era Tujachevski? Los agentes del "Décimo Buró" francés me habían dicho hacia tiempo que Tujachevski era pro-alemán. Y los checos me contaban la historia extraordinaria de la visita de Tujachevski a Praga, en donde después de un banquete -y estando muy borracho- dejó escapar que un acuerdo con Hitler era la única esperanza para Checoslovaquia y para Rusia. Y comenzó a injuriar a Stalin. Los checos enviaron informes sobre ello al Kremlim, y eso fue el fin de Tujachevski... y de muchos de sus partidarios" (Citado en Harpal Brar, Perestroika, published by Harpal Brar, London 1992, p. 161).

Robert Coulondre era embajador de Francia en Moscú entre 1936-38. En sus Memorias, evoca el terror de la Revolución francesa que, en 1792, aplastó a la aristocracia y preparó al pueblo francés para la guerra contra los Estados reaccionarios europeos. En aquella época, los enemigos de la revolución francesa, y sobre todo Inglaterra y Rusia, habían interpretado el terror francés revolucionario como un signo precursor del hundimiento del régimen. No obstante, sucedió lo contrario. "Lo mismo -dice Coulondre-, pasa hoy con la revolución soviética". "Poco después del arresto de Tujachevski, el ministro de Lituania, que estaba ligado a varios dirigentes bolcheviques, me dijo que el mariscal, irritado por las trabas que le ponía el Partido comunista al desarrollo de la potencia militar rusa, sobre todo a una buena organización del Ejército, había tomado la cabeza de un movimiento que tenía como objetivo yugular al Partido e instituir una dictadura militar. (...) Mi correspondencia puede testimoniar que di al 'terror soviético' su sentido verdadero. No se puede llegar a la conclusión -no he cesado de repetirlo- de que o el régimen se hace fiable o de que las fuerzas rusas se agotan. Por el contrario, es la crisis de crecimiento de un país en desarrollo rápido" (Coulondre Robert, De Stalin a Hitler, Ed. Hachette, 1950, p.82-84).

Churchill describió en sus Memorias como Hitler había prometido a Benés, Presidente de Checoslovaquia, respetar la integridad de su país, a condición de que se comprometiera a ser neutral en caso de guerra franco-alemana. "Durante el otoño de 1936, el Presidente Benés recibió un mensaje de una alta personalidad militar alemana, informándole de que si quería beneficiarse de los ofrecimientos de Hitler, sólo debía darse prisa, porque muy pronto iban a pasar acontecimientos importantes en Rusia que permitirían a Alemania "prescindir" de la ayuda de los checos. Mientras que Benés meditaba sobre el sentido de esta alusión inquietante, supo que el gobierno alemán estaba en contacto con importantes personalidades rusas por el canal de la embajada soviética en Praga. Esto formaba parte de lo que se llamó la conspiración militar y el complot de la vieja guardia comunista, que apuntaba a la destitución de Stalin y a introducir en Rusia un nuevo régimen cuya política tenía que ser pro-alemana. Poco después, fue practicada en la Rusia soviética una despiadada purga, sin duda útil, que depuró a los medios políticos y económicos. (...) El Ejército ruso también fue purgado de elementos pro-alemanes y su valor militar se ha resentido cruelmente. El gobierno soviético, en lo sucesivo, estará más prevenido contra Alemania.

Entiendo bien que Hitler lee muy claro los acontecimientos, pero, por todo lo que yo se, los gobiernos británico y francés no han sido suficientemente informados de lo que pasaba. Para M. Chamberlain, como para los estados mayores británico y francés, la depuración de 1937 aparece sobre todo como el episodio de una rivalidad que desgarra al Ejército ruso, y les da la imagen de una Unión Soviética cortada en dos por odios y venganzas inexplicables" (Churchill, La Segunda Guerra Mundial, Círculo de bibliografía, 1965, vol. I, p.295-296).

El trotskista Deutscher raramente pierde la ocasión para denigrar a Stalin. Por lo tanto, aunque afirma que en la base de los procesos de Moscú, sólo hay una "conspiración imaginaria", se ve obligado a escribir a propósito de la ejecución de Tujachevski: "Todas las versiones no estalinianas concuerdan sobre un punto: los generales proyectaban un golpe de Estado. Lo hacían por razones personales y sobre supropia iniciativa, sin haberse concertado antes con ninguna potencia extranjera. El episodio de este golpe de Estado debía ser una revuelta contra el palacio del Kremlin y debía acabar con el asesinato de Stalin.

Una operación militar decisiva estaba igualmente proyectada fuera del Kremlin, la toma por asalto del cuartel general de la GPU. Tujachevski era el alma de la conspiración. (...) Era pues él solo, de todos los jefes militares y civiles de la época, el que, por muchas consideraciones, se parecía al Bonaparte original y que habría podido jugar un papel de Primer Consul ruso. El comisario político en jefe del ejército, Gamarik, que más tarde se suicidó, formaba parte del complot. El general Yakir, comandante de Leningrado, debía asegurar la cooperación de la guarnición. Los generales Uborevirch, comandante de la Academia militar de Moscú, Primatov, adjunto de Budionny a la cabeza de la caballería, y algunos otros, estaban comprometidos en el complot" (Deutscher: Stalin éd. Gallimard. 1973, p.385-386). Deutscher, anticomunista consecuente, hasta cuando acepta la verdad del complot de Tujachevski, se da prisa en subrayar las "buenas intenciones" de los organizadores del complot, que querían "salvar al ejército y al país de la locura terrorífica provocada por las purgas" y asegura a sus lectores que Tujachevski no se movía "en interés de Alemania"... (Deutscher, p.10). El nazi León Degrell, en un escrito de 1977, hace referencia al caso Tujachevski en estos términos: "¿Quién en la Francia de la Revolución, pudo haber pensado, durante los crímenes del Terror, que surgiría, poco después, un Bonaparte que enderezaría, con su puño de hierro, la Francia caída al fondo del abismo? ¡Algunos años más, y este Bonaparte estuvo próximo a crear una Europa unida!"

"Un Bonaparte ruso también pudo surgir. El joven mariscal Tujachevski que Stalin mató bajo los consejos de Benés, tenía esa talla en 1937" (Narvaez Luis, Degrell me ha dicho, Faceta de Degrell, Ed. de Baucens, Bruselas, 1977. p.360-361). Reproducimos también la opinión de Molotov, el único miembro del Buró Político de 1953 que, con Kaganovitch, no ha renegado jamás de su pasado revolucionario. En el curso de los años 80, recordando la situación del año 1937, cuando la depuración se puso en marcha "Reinaba una tensión extrema. Durante este período, era necesario actuar sin la más mínima piedad. Creo que estaba justificado. Si Tujachevski, Yakir y Zinoviev hubiesen lanzado sus operaciones en tiempos de guerra, hubiese habido una lucha extremadamente dura, el número de víctimas habría sido colosal. ¡Colosal! Los dos lados habrían estado condenados al desastre. Tenían alianzas que se remontaban hasta con Hitler. Y lejos, Trotski tenían lazos parecidos. No podíamos tener dudas. Hitler era un aventurero y Trotski también, los dos tenían rasgos parecidos. Y los derechistas, Bujarin y Rykov, estaban unidos a ellos. Y, seguro, otros muchos dirigentes militares". (Tchuchev Félix, Ciento cuarenta conversaciones con Molotov Ed. Terra, Moscú, 1991 (en ruso), p.413).

La tendencia militarista y bonapartista

En un estudio financiero del ejército americano y realizado en el marco de la Rand Corporation, Román Kolkowicz analizó, desde el punto de vista reaccionario reinante en los servicios de Inteligencia militar, las relaciones entre el Partido y el Ejército en la Unión Soviética. Es interesante hacer notar como defiende todas las tendencias al profesionalismo, al apoliticismo, al militarismo y a los privilegios que se desarrollaron, desde los años 20, en el seno del Ejército Rojo. Y, está claro que Kolkowicz echa la culpa a Stalin por haber reprimido estas tendencias burguesas y militaristas.

Después de haber descrito como Stalin ha definido, en el curso de los años 20, el estatuto del Ejército en la sociedad socialista, Kolkowicz escribe: "El Ejército Rojo salió de este proceso como un agregado de la élite del Partido en el poder; se les prohibía a los oficiales su entera autoridad, necesaria para practicar la profesión militar; estaban vigilados en un estado permanente de incertidumbre sobre su carrera y la comunidad militar, que tiende a la exclusividad, era mantenida abierta a la fuerza, gracias a un sistema elaborado de control y de adoctrinamiento". "Stalin comenzó un programa masivo para asegurar armas al Ejército soviético, equipos y una logística moderna, pero le faltó preocuparse por la tendencia de los militares hacia el elitismo y la exclusividad, una propensión que crece con su renacimiento profesional.

Esta desconfianza era tan dominante que en el momento en que el peligro inminente de guerra se presentaba en Europa, Stalin golpeó a los militares durante las purgas masivas de 1937. (...) Encerrados por todos los lados por la policía secreta, los órganos políticos y las organizaciones del Partido y del Komsomol, la libertad de acción de los militares se encontraba severamente limitada".

Es interesante anotar lo que el Ejército americano "detesta" más del Ejército Rojo: la formación política ("adoctrinamiento") y el control político (por los órganos políticos, el Partido, el Komsomol y la Seguridad del Estado). En revancha, el Ejército americano ve con buenos ojos las tendencias a la autonomía y a los privilegios de los oficiales superiores ("elitismo") y el militarismo ("la exclusividad").

Las Purgas son analizadas por Kolkowicz como una etapa en la lucha del Partido, dirigida por Stalin contra las tendencias "profesionalistas" y bonapartistas entre los oficiales superiores. Estas corrientes burguesas sólo se han podido imponer después de la muerte de Stalin. "Con la muerte de Stalin y la división en el seno de la dirección del partido que le siguió, los mecanismos de control se fueron debilitando y los intereses y valores propios de los militares se expresaban abiertamente. En la persona del mariscal Zhukov, amplios sectores del ejército encontraron su portavoz. Zhukov logró desembarazar a la élite militar del control "invasor" de los órganos políticos; introdujo una estricta disciplina y la separación de los grados militares y pidió la rehabilitación de los dirigentes militares depurados y el castigo de los que les habían atormentado" (Roman Kolkowicz, The soviet military and the communist party, Princeron University Press. 1967, p.343-344). Zhukov fue el brazo armado de Khruschev durante los dos golpes de Estado en 1953 (el proceso Beria) y en 1957 (el proceso Molotov-Malenkov-Kaganovitch).

Vlassov
Pero, ¿no es aberrante suponer que generales del Ejército Rojo hayan podido tomar en consideración el colaborar con Hitler? Si no eran buenos comunistas estos militares, al menos ¿no eran ni nacionalistas?
A estas preguntas, respondemos en primer lugar por una contra-pregunta. ¿por qué esta hipótesis es más aberrante en la Unión Soviética que en Francia, por ejemplo? El hundimiento del capitalismo en la URSS y la dura lucha de clases contra la burguesía, ¿no constituían para todas las fuerzas nostálgicas de la libre empresa, motivo suplementario para colaborar con el "capitalismo dinámico" alemán? El mariscal Pétain, el vencedor de Verdún, ¿no era, acaso el símbolo del patriotismo francés? El general Weygand y el almirante Darlan, ¿no eran los defensores encarnizados del colonialismo francés? No obstante, llegaron a ser personajes clave del colaboracionismo francés.

Y la guerra mundial, ¿no ha demostrado que esta misma tendencia existía completamente entre
ciertos oficiales soviéticos?

El general Vlassov jugó un papel importante en la defensa de Moscú, en 1941. Hecho prisionero en 1942 por los alemanes, se pasó a su lado. Pero fue sólo el 16 de septiembre de 1944, después de una entrevista con Himmler, cuando recibió la autorización oficial de crear su "Ejército de Liberación Ruso", mientras que ya en 1943 había formado su primera división. Otros oficiales prisioneros se pusieron también al servicio de los nazis, de los que damos a continuación sus nombres.

El mayor general Trukhin, jefe de la sección operacional del Estado Mayor de la región del Báltico, profesor de la Academia del Estado Mayor general. El mayor general Malychkin jefe del Estado Mayor del 19º Ejército. El mayor general Blagovechtchenski, comandante de brigada; Chapovalov, comandante de tiradores, y Meandrov. El comisario de brigada Jilenkov, miembro del Consejo militar de la 32° Ejército.

Loscoroneles Maltzev, Zvérev, Nérianin y Buniatchecho, comandantes de la 389° división blindada. El capitán Bytchkov y el comandante Domanov (Tiempos Nuevos, nº 43, 1990, p.36-39).

Para justificar su deserción al lado de los nazis, Vlassov publicó la carta abierta: ¿Por qué me he comprometido en la lucha contra el bolchevismo? Lo que dice en la carta es extremadamente instructivo.

En primer lugar, su crítica del régimen soviético se parece como dos gotas de agua a las difundidas tanto por Trotski, como por la derecha occidental. "Veía que el obrero ruso llevaba una vida penosa, que los campesinos habían estado metidos por la fuerza en los koljoses, que millones de rusos desaparecían, detenidos sin ninguna forma de proceso. (...) El sistema de los comisarios desmantelaba al Ejército Rojo. La irresponsabilidad, la vigilancia, el espionaje hacían del mando un juguete en las manos de los funcionarios del partido tanto de civil como con uniforme. (...) Millares de los mejores comandantes, incluyendo los mariscales, han sido detenidos y fusilados". Se notará en este propósito, que Vlassov era partidario del ejército profesional, celoso de la autonomía militar, de deshacerse del control del Partido, exactamente como lo quería el estudio del Ejército americano que hemos citado más arriba.

Después Vlassov explica cómo su derrotismo lo ha llevado a unirse a los nazis. Veremos más adelante que la propaganda derrotista había sido llevada con encarnizamiento por Trotski y los trotskistas.

"Veía que la guerra estaba a punto de perderse por dos razones: a causa del rechazo del pueblo ruso a defender el poder bolchevique y al sistema de violencia que había creado, y a causa de la dirección irresponsable del Ejército".
Finalmente, con el lenguaje "anticapitalista" utilizado por los nazis, Vlassov explica... que la Nueva Rusia debe integrarse en el sistema capitalista e imperialista europeo. "(Es necesario) construir una Rusia Nueva, sin bolcheviques y sin capitalistas. (...) Los intereses del pueblo ruso se han sabido siempre armonizar con los del pueblo alemán, con los intereses de todos los pueblos de Europa. El bolchevismo ha aislado al pueblo ruso de Europa con un muro impenetrable" (Tiempos Nuevos, n° 43, 1990, p.36-39).


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